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Tras la presentación del nuevo lineamiento del G4, se establecen desafíos de transparencia adicionales para las compañías en materia de gobierno corporativo y cadena de valor

Considerados como una demostración y práctica de transparencia, los reportes de sustentabilidad son un medio de rendición de cuentas de las compañías a los grupos de interés sobre su gestión económica, social y ambiental. Si bien esta acción de reportar es voluntaria, en la actualidad son cada vez más las instancias que la están requiriendo a las empresas como un acto de transparencia en su gestión, forma de hacer negocios y legitimidad social.

Una de estas instancias surgió en 2012, en el marco de la Cumbre de Río+10, donde Brasil, Dinamarca, Francia y Sudáfrica se adhirieron al grupo denominado los “Amigos del Párrafo 47”, el cual hace referencia a la importancia de los informes sobre sostenibilidad empresarial y alienta a las grandes compañías, especialmente a las sociedades que cotizan en Bolsa, a que consideren la posibilidad de incorporar información sobre sostenibilidad a su ciclo de presentación de informes.

“Alentamos a la industria, los gobiernos interesados y las partes interesadas pertinentes a que, con el apoyo del sistema de las Naciones Unidas, según proceda, preparen modelos de mejores prácticas y faciliten la adopción de medidas en pro de la incorporación de informes sobre sostenibilidad, teniendo en cuenta las experiencias de los marcos ya existentes y prestando especial atención a las necesidades de los países en desarrollo, incluso en materia de creación de capacidad”, sostiene el documento.

Tras la ratificación del Párrafo 47 por estos cuatro países, se sumaron Noruega y Colombia en mayo pasado, fecha en que se realizó una sesión especial llamada “Aprenda acerca de los Principios de la Carta de la Tierra y los Procedimientos de GRI”, durante la Conferencia Global en Ámsterdam sobre Sustentabilidad y Transparencia.

Producto de esta cumbre ambiental, cinco Bolsas de Comercio se unieron para promover la inversión sostenible en el marco de la iniciativa “Mercado de Valores Sostenibles”. Esta acción fue puesta en marcha bajo el auspicio de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Comercio y Desarrollo. El Nasdaq, la Bolsa de Brasil, la sudafricana de Johannesburgo, más las bolsas turca y egipcia suscribieron este acuerdo, que integra a un total de 4.600 empresas, y donde se comprometieron a trabajar junto a inversionistas, compañías y reguladores para promover la inversión responsable a largo plazo, así como a mejorar la información social, ambiental y de gobierno corporativo entre las empresas que lo componen.

En Chile, a fines de noviembre de 2012 la Superintendencia de Valores y Seguros dictó la norma de carácter general N° 341 para sociedades anónimas abiertas, que reglamenta la difusión de información respecto de los estándares de gobierno corporativo de estas compañías.

Yasmina Zabib, partner y directora de Sustentabilidad de GovernArt, comenta que el objetivo de esta normativa es promover la adopción de estándares de buen gobierno corporativo por medio de la entrega, al público inversionista, de información adecuada respecto de las políticas y prácticas adoptadas por las sociedades anónimas abiertas y permitir que otras entidades puedan generar índices, estadísticas o ranking para conocer y evaluar el compromiso que poseen las empresas con estos grupos. “Con ello, las compañías que estén consideradas en esta lista deberán responder o explicar por qué no cumplen ciertos estándares asociados con el buen gobierno”, indica.

En 2011 fueron actualizados los lineamientos para empresas multinacionales de la OCDE, lo cual implica que al ser el país aceptado como miembro pleno, las empresas nacionales deben cumplir también con este requerimiento. Entre las recomendaciones que se hacen son presentar la información material, de manera que todos los grupos de interés puedan conocer los impactos y temas de mayor relevancia para la empresa, con el fin de fomentar la transparencia.

Para Yasmina Zabib este nuevo escenario comercial y financiero apunta a ampliar la entrega de información no financiera de las compañías, con la idea de mejorar la información y responder los temas que son relevantes y que pueden afectar la toma de decisiones de los grupos de interés.

GRI: la supremacía en las pautas de reportes

En materia de reportes de sustentabilidad, el Global Reporting Initiative (GRI) es el lineamiento internacional más comúnmente utilizado por las empresas. De acuerdo con el estudio “Aproximaciones a la gestión RSE en Chile”, de Acción RSE, en el país el 94% de las compañías que participaron de la investigación señalaron que utilizaron la pauta GRI en su versión 3.1.

Keiko Kodama, de la consultora Kodama Mex, indica que en la confección de este lineamiento han participado diversas instituciones y grupos de interés a nivel internacional, siendo bastante representativo de las diferentes miradas respecto de la sustentabilidad de las organizaciones. Adicionalmente está alineado con los principios del Pacto Global de Naciones Unidas, así como con los estándares para empresas multinacionales de la OCDE.

El pasado 22 de mayo, en el marco de la Conferencia Global en Ámsterdam sobre Sustentabilidad y Transparencia, se lanzó la nueva guía G4 del Global Reporting Initiative, que deberá ser empleada a partir de 2015 y establece los nuevos lineamientos que deben incorporar las empresas al elaborar un reporte de sustentabilidad.

Jasmina Zabib considera que si bien esta nueva versión es un “cambio radical” desde el ámbito formal, en términos de fondo se puede calificar como una “revolución”, bajo una perspectiva positiva. Sin embargo, desde una visión “más negativa”, dice, “podría ser un retroceso, debido a la cantidad de exigencias que existen para efectuar los reportes”.

En términos concretos, el G4 plantea dos metodologías para reportar. La primera se denomina In Accordance Core, y establece el reporte de 33 indicadores, de los cuales solo uno está relacionado con gobierno corporativo. La segunda pauta se llama In Accordance Comprehensive, y obliga a la empresa a reportar 58 elementos, de los cuales la gran mayoría está involucrada con este último indicador (gobierno corporativo).

Los desafíos de G4

Keiko Kodama explica que un avance que presenta esta versión es el énfasis en que las empresas reporten aquellos aspectos de mayor relevancia, “los temas que realmente son críticos”. Por lo tanto, adquiere en el G4 particular importancia el proceso a través del cual se definen y seleccionan esos temas relevantes.

Agrega que otro avance es que la guía no se centra tanto en los impactos, sino que avanza en darle mayor importancia a la estrategia, desafíos, riesgos y oportunidades, y en cómo la compañía está organizada para hacer frente a dichos desafíos, o lo que es llamado gobierno corporativo. También hace un upgrade a los llamados “Standard Disclosure”, o “enfoques de gestión”, lo que implica que “se avanza hacia valorar reportes más estratégicos y no tan operativos”, explica.

Esta nueva versión del GRI elimina los “niveles de aplicación” (A, B, C), los cuales, a juicio de Kodama, “se prestaban para subjetividades”, no solo cuando la empresa se autoevaluaba, sino también cuando era sometida a evaluación de terceros. “Ahora, si una empresa sigue los lineamientos del G4 puede declarar que su reporte ha sido desarrollado ‘de acuerdo a’ (In Accordance) y elige dos categorías “Core” o “Comprehensive”, dependiendo de la cantidad de enfoques de gestión e indicadores que incluya”, detalla.

Impactos de la cadena de valor

El G4 también establece la inclusión de la cadena de valor, lo que para Jasmina Zabib constituye uno de los mayores cambios y desafíos de esta nueva versión, ya que busca determinar en qué parte de la cadena se generan los impactos positivos o negativos y, bajo esta perspectiva, hace ver que en la actualidad todas las compañías reportan desde la misma empresa.

“Personalmente creo que es valorable esta nueva mirada; sin embargo, la materialización de la misma puede ser compleja. No solo por la falta de conocimiento respecto de las prácticas de los proveedores en sí, sino porque en el documento de GRI se señala explícitamente que para los aspectos materiales, cuyos impactos se producen fuera de la organización, se espera que los indicadores que se informen tengan la calidad y disponibilidad de datos si es que ello se permite”, analiza.

No obstante, en la Conferencia de Ámsterdam se explicó que el grupo que abordó esta temática seguirá trabajando, con lo cual Zabib estima que la puerta podría quedar abierta para una versión G4.1 o algún tipo de actualización respecto de cómo abordar este nuevo requerimiento.

En relación con los indicadores sobre gobierno corporativo, es el área donde G4 generó la mayor cantidad de modificaciones e incrementó los antecedentes sobre remuneraciones. Dichos cambios buscarían conocer la estructura de gobierno y su composición; el rol del más alto cuerpo directivo que agenda los propósitos, valores y estrategias; las competencias y evaluación de desempeño de este cuerpo directivo, entre otros elementos.

Zabib manifiesta que existen varios indicadores de este ámbito que son complejos de responder, no tanto porque sean difíciles sino “por un tema de idiosincrasia y de no querer revelar cierta información, sobre todo empresas que no son sociedades anónimas abiertas”.

¿Es posible cumplir con G4?

Para la directora de Sustentabilidad de GovernArt, en estricto rigor todas las empresas pueden cumplir el G4: “El tema es el nivel que se autoimpongan. Si quieren ser “Comprehensive”, las compañías tendrán que declarar información que quizás no estén dispuestas a hacerlo”.

En el caso de las mineras, “el tema de la materialidad es difícil de identificar para las que aplican prácticamente todos los temas de GRI y de los del suplemento. Además, hay que explicar profundamente este proceso y se debe generar una nueva forma de presentar los indicadores, lo cual hace que los reportes se vuelvan más inmanejables de lo que son hoy, en términos de extensión”, puntualiza la especialista.

En 2012 GovernArt realizó un estudio en que analizó la forma en que reportan 49 empresas de diferentes rubros, y determinó en los procesos de materialidad que el 59% de ellas cumple con una adecuada descripción.
“Con respecto a la participación de los ejecutivos en el proceso, esto es más preocupante, porque solo el 15% cumpliría hoy con lo que exige G4. Eso equivale a seis empresas de las 39 analizadas”, asegura Zabib, y precisa que las demás compañías dan respuestas como las siguientes: “Se realizó un ejercicio con ejecutivos; trabajo en equipo con todas las gerencias… Pero G4 exige un proceso participativo”, concluye.

mch.cl

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