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Esto está lejos de ser una decisión estratégica del sector, sino que es el resultado de la paralización de grandes proyectos convencionales de energía

Si se le pregunta a un ejecutivo de la minería qué es lo que más le preocupa en el futuro, la primera respuesta que obtiene es la “incertidumbre eléctrica”.

Esa es al menos una de las áreas que tienen más complicada a las mineras, que han visto cómo las perspectivas de suministro están cada día más estrechas con sus necesidades.

Según datos de Cochilco, entre 2001 y 2011 el consumo de energía de la minería subió 52% hasta 19,96 TWh cifra que, a 2020, llegaría a poco más de 31,5 TWh.

En este escenario, en el corto y mediano plazo, dice René Muga, gerente general de la Asociación de Generadoras Eléctricas, los requerimientos de electricidad para las mineras están prácticamente resueltos. El problema es a futuro, cuando los nuevos proyectos mineros no puedan construirse por no tener la energía asegurada para su operación. Hoy en Chile, según datos de la Corporación de Bienes de Capital, más de la mitad de la cartera de proyectos mineros no tiene plazos de ejecución, debido en gran parte a los conflictos con las comunidades, que afectan directamente a los yacimientos, pero también a las eléctricas.

Un tema complicado, advierte Alberto Salas, presidente de la Sonami, pues “no hay certeza de que dichos proyectos se concreten antes del año 2022″.

Por ello, las mineras han comenzado a realizar inversiones estratégicas en energías no convencionales, que les permitan tener fuentes relativamente seguras y propias, pero también como una forma de mostrar esfuerzos en el plano ambiental que ayude a mejorar sus relaciones con las comunidades. Así, todos los proyectos eléctricos mineros que entrarán en operación hasta 2014 son Energías Renovables No Convencionales (ERNC), pero no por una decisión estratégica, sino que por la coyuntura.

“Todo esto ocurre por temas políticos. Los grandes proyectos que estaban planificados tenían permisos ambientales al día, pero uno lo paró el Presidente, a Castilla lo detuvo la Corte Suprema, y Punta Alcalde estaría por sufrir el mismo destino”, dice la consultora María Isabel González.

Además, advierte la experta en energía, por la demora normal en la implementación de proyectos mineros de alta capacidad -de al menos cuatro años- no se ven en el mediano plazo muchas soluciones, a menos que se aumente la generación, lo que ocurre poco.

En Perú, por ejemplo, durante el último trimestre, la generación eléctrica subió 7,7%, mientras que en el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), que provee al sector minero nacional, solo creció 1,7%, y con centrales no convencionales, de muy baja capacidad, un escenario que está lejos de cambiar.

Por ejemplo, el Parque Eólico Valle de los Vientos, desarrollado por Green Power, aportará 90 MW tras una inversión de US$ 140 millones. La Central Térmica Cochrane, de Gener, requerirá US$ 1.000 millones, pero entregará desde 2016 una capacidad de 560 MW, más de 3 veces toda la energía de las generadoras ERNC que entrarán en funcionamiento entre 2013 y 2014, con 186,5 MW.

 

Fuente / El Mercurio

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