pascua lama

Además, la canadiense invertirá US$ 300 millones en labores asociadas al cumplimiento ambiental del proyecto

En un rango entre 
US$ 800 millones y US$ 825 millones oscilará el costo financiero que este año tendría la canadiense Barrick. Lo anterior a consecuencia de la paralización temporal del proyecto Pascua-Lama, hecho que le impedirá -dijo la firma- “la capitalización de intereses”.

Este anuncio fue parte del informe de resultados de 2013 de la canadiense, que en dicho período reportó pérdidas netas por US$ 10.370 millones, de las cuales US$ 2.820 millones se concentraron en el último trimestre.

En el reporte la minera añade que para este año también está previsto un gasto de 
US$ 300 millones, asociado a la desaceleración y las obligaciones ambientales de la iniciativa de oro y cobre ubicada en la Región de Atacama.

Barrick también reconoció que los trabajos asociados a la suspensión temporal de la construcción de Pascua-Lama, que la firma anunció el 31 de octubre, finalizarán a mediados de 2014.

Respecto a la reanudación de la iniciativa, una vez superados los incumplimientos ambientales que derivaron en la paralización que decretó la autoridad local, insistieron en que dependerá de la mejora de la economía y la reducción de la incertidumbre en relación con los requisitos legales y reglamentarios que enfrentan en el lado chileno de la faena binacional.

En paralelo, adelantaron que si deciden retomar la construcción lo harán con un esquema diferente, es decir, abordarán el proyecto por estapas con programas de trabajo y presupuestos específicos.

“Este enfoque facilitará la planificación y ejecución, así como un control de costos más eficiente”, explicó la empresa y agregó que aprovecharán el tiempo de la suspensión para explorar oportunidades para mejorar los retornos ajustados al riesgo del proyecto, “incluidas las asociaciones estratégicas, royalties y otros acuerdos de transmisión de resultados”.

En otro plano, la minera indicó que el efecto de la suspensión del proyecto al cuarto trimestre fue de 
US$ 176 millones, mientras que al segundo trimestre registraron un deterioro por US$ 5.100 millones en gastos después de impuestos, impulsado por la baja de los precios de los metales, dijo la empresa.

Diario Financiero

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