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Elegir materiales que no contaminen, disminuir la polución propia de la construcción y optar por mecanismos de reducción energética son algunas de las alternativas que más se ocupan a la hora de formular nuevos proyectos que buscan tener certificación de eficiencia

 Incorporar la sustentabilidad en todas las dimensiones del negocio”. Con esa premisa el holding Transoceánica, perteneciente a la familia Schiess, desarrolló un “Business Park” que contempla un edificio con certificación LEED con cerca de 14.000 m2 construidos que está rodeado por 8.000 m2 de áreas verdes y espejos de agua.

Una obra de diseños curvos es la del edificio de empresas Transoceánica que por su sinfín de atributos, se ha convertido en pionera dentro de los edificios sustentables. Entre sus características está la reducción energética de 70% versus una edificación tradicional.

Pero uno de los grandes puntos que diferencian la matriz de negocios de los Schiess, es que cuenta con un sistema de climatización basado en geotermia. Éste utiliza un pozo ubicado a 100 metros de profundidad. El sistema permite regular, a través de una red de tubos ubicada en los cielos de la oficinas, la temperatura de cada espacio. Es decir, que enfría o calefacciona los recintos por radiación. A su vez, esta misma red tiene un sistema de inyección de aire limpio que refresca constantemente el aire del interior.

Proyección

El trabajo previo fue clave. Durante el periodo de planificación, se estableció que el 80% del ahorro energético del edificio se produce por sistemas pasivos. Es decir, por la ubicación del edificio y por la filtración de la luz solar.  Para hacer frente a estos desafíos es que se buscó minimizar la exposición a oriente y poniente. De esta forma, se conseguía mayor calor durante las épocas frías y el efecto inverso en verano.

El por qué de esta determinación es simple: para enfriar un recinto se requiere tres veces más de energía que para calefaccionarlo. Por lo que se siguieron buscando mecanismos para evitar aún más la exposición solar. Así llegaron a las celosías de madera que disminuyen la penetración directa sobre los cristales, que de por sí ya cuentan con una baja transmisión térmica. En la hora en que el sol entra de forma directa a las oficinas, automáticamente bajan unos toldos exteriores que impiden el sobrecalentamiento de la construcción.

Con éstas y otras características el edificio consigue gastar 35Kwh/m2 año. Un gran ahorrro energético si se considera que un edificio tradicional consume 180 Kwh/m2 año. Es este ahorro el que también ha hecho que el edificio Transoceánica se haya convertido en la primera construcción en nuestro país con la certificación LEED Gold. “Lo que se buscó fue crear un aporte arquitectónico y de sustentabilidad para Chile. Pero también una calidad de vida para los que trabajan aquí y ser un aporte para el entorno” manifiesta Matías Guzmán, gerente del área inmobiliaria de empresas Trans-oceánica.

Pero todas estas medidas no son porque sí. “Para el que piensa que alcanzar la denominación de ser sustentable, porque obtiene una certificación y no porque es una consecuencia de una estrategia, entonces se puede decir que la sustentabilidad tiene un costo”, afirma el director del magíster en sustentabilidad de la U. del Desarrollo, Alex Godoy.

Educando en aulas verdes

Otro de los edificios que da cátedra en materia de sustentabilidad es la nueva casa de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile que consumirá la mitad del agua y la electricidad que un edificio convencional. Levantada por la constructora Ingevec y dirigida por el arquitecto Borja Huidobro junto a profesionales de la empresa de arquitectura A4 e ingenieros de la compañia René Lagos Engineers, la obra incluye novedosos sistemas capaces de ahorrar hasta un 50% en agua y energía. Lo que la posicionará como la única edificación universitaria totalmente sustentable del país.  Durante el proceso de construcción se buscó controlar la polución generada por las excavaciones y recicló el 20% del escombro que generó (acero, cristales y planchas de yeso, entre otros).

La construcción también incluye tecnologías que optimizan el uso en duchas, lavamanos e inodoros, disminuyendo el consumo de agua en 50%. Además, no gastará agua potable para el riego de sus jardines, ya que reutilizará las aguas grises provenientes de tales artefactos. Además de  la incorporación de estacionamientos exclusivos para vehículos de baja emisión, áreas verdes y monitores de emisiones de CO2 en todo el edificio.

Algunos proyectos “verdes”

El Costanera Center, no sólo se ha posicionado como el más alto de Latinoamérica, sino que busca marcar la diferencia pro su impacto “verde”. Por ejemplo, para su construcción se utilizó acero 100% reciclado y puede ser vuelto a reciclar. Éste cuenta con una cubierta verde de 30.000 m2 sobre el séptimo que se convierte en un  aislante térmico. Así,  no genera radiación térmica a otros edificios.

Otro de los que se pensaron sustentables es el Titanium, con 56 pisos ya cuenta con la certificación LEED. Fue desarrollado por  Miranda & Nasi Consultores y cuenta con transporte vertical con 24 ascensores con altas velocidades, que permiten reutilizar el 25% de la energía consumida, reinyectándola en los mismos.

Otro que cuenta con certificación LEED Gold es el proyecto de   Banco BCI, ubicada en Vitacura. Contrataron a la empresa Arquiambiente para el proceso de certificación y modelación de energía.  Este proyecto logra un ahorro del 21% de energía y cuenta con 98% de iluminación natural en el interior.

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