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Si bien se presenta como una opción para diversificar la matriz, los países vecinos continúan discutiendo su factibilidad

Le llaman gas de lutita, gas de esquisto o gas pizarra, pero en Chile es conocido con su nombre en inglés: shale gas. Este tipo de gas no convencional, que está incrustado en rocas subterráneas y que no era posible explotar comercialmente, hace un par de años se alzó como una opción, posicionando a Estados Unidos en el ícono de su revolución.

Pero no hay sólo en ese país. La estadounidense Agencia de Información de Energía (EIA), estima que Argentina tiene 802 millones de millones de pies cúbicos (tcf) de recursos técnicamente recuperables. Le sigue México (545), Brasil (245), Venezuela (167), Paraguay (75), Chile (64) y Uruguay (21).

Argentina debate regulación

Argentina es el país sudamericano que más avanzado en esta discusión. Comenzó a debatir en 2011 cuando se agudizaba en la agenda pública el déficit y pérdida del autoabastecimiento energético. Según Ernesto Gallegos, geólogo de la U. de Buenos Aires, a esto se sumó un informe de la EIA que ubicaba al país en el tercer lugar en recursos técnicamente recuperables de shale gas. Sin embargo, para Gallegos, el tema explotó con el acuerdo YPF-Chevron para explorar el recurso, a mediados de 2013.

El experto explica que el contrato de la mayoritariamente estatal YPF con Chevron requirió de una legislación especial para la explotación del shale y además hoy se debaten leyes presentadas por la provincia de Neuquén (donde está la mayor parte de la formación Vaca Muerta) y una ley a nivel nacional.

La discusión está en curso y lo que se busca es «consensuar una ley nacional con participación de las provincias petroleras», dice Gallegos.

Primera licitación en Brasil

En Brasil, el año pasado, la Agencia Nacional del Petróleo (ANP) realizó la primera licitación para la concesión de bloques exploratorios de gas no convencional. Además, publicó recientemente un reglamento para la extracción de gas no convencional en el país mediante la técnica de la fractura hidráulica.

En tanto, Venezuela anunció en mayo su primera exploración de shale junto a Petrobras.

Rechazo en Paraguay

Si bien en Paraguay no hay definiciones, la discusión está encendiendo el fervor popular, cuestionando las tecnologías de extracción (perforación horizontal dirigida y fractura hidráulica) que, según los ambientalistas, repercutirían directamente en el medioambiente.

Ignacio Avila, director de la Dirección de Hidrocarburos del Viceministerio de Minas y Energía, cuenta que aún están en una etapa de discusión técnica y política. «Hay mucha expectativa en este tipo de explotación, pero también se le cuestiona el ser un tipo de producción más costoso que el convencional y, también, los problemas ambientales asociados».

Uruguay es aún más incipiente. Desde la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland indican que, si bien hay interés de algunas empresas petroleras, «estamos muy lejos de saber si tenemos ese recurso o no, porque no se han hecho perforaciones profundas».

México lo puso en agenda

Según la EIA, México es el cuarto país en el mundo con reservas potenciales de este tipo de gas. Pese a esto, poco ha avanzado en esta línea. Sólo hace pocos meses, el secretario de Energía de ese país anunció que la exploración está contemplada en la agenda energética.

Desde la Secretaría de Energía, indicaron que Petróleos Mexicanos (Pemex) inició las exploraciones de shale gas-oil en 2010, identificando cinco provincias con potencial. En tanto, en 2013 el Instituto Mexicano del Petróleo y la Compañía Mexicana de Exploraciones firmaron un convenio de colaboración para la exploración y evaluación de hidrocarburos en lutitas.

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