No solo vale con producir sostenible. Desde ahora, los consumidores finales deben percibirte como una empresa sostenible, comprometida con la sociedad y con el medio ambiente

No solo vale con producir sostenible. Desde ahora, los consumidores finales deben percibirte como una empresa sostenible, comprometida con la sociedad y con el medio ambiente. Pero si alcanzar esos procesos ‘verdes’ es complicado, saber comunicarlo y conseguir que el mensaje llegue –alto y claro- a cada cliente no es más sencillo.

Por eso, diversas autoridades han presentado una ‘Guía de Comunicación Verde’ con la intención de concienciar a las compañías e instituciones sobre cómo deben actuar para conseguir que su producción sostenible se traduzca en una comunicación verde. En la presentación del documento se establece la importancia de este tipo de prácticas para aquellas empresas exportadoras, que deben estar atentas a las exigencias de los clientes tanto nacionales como extranjeros. Puedes descargar la ‘Guía de Comunicación Verde’ elaborada por los servicios SERNAC y CONAR, la Fundación Chile y Ministerio del Medio Ambiente, y también la Asociación Nacional de Avisadores.

De toda la información que ofrecen, hemos destacado los siete pecados que en los que no se debe caer si se quiere una comunicación sostenible y sincera con el consumidor:

1. Pecado del intercambio oculto: Este pecado habla de aquella publicidad y proclamación verde basada en un grupo de atributos, pero dejando de lado otros que pueden tener igual o mayor peso ambiental y social.

2. Pecado de la falta de pruebas: Ocurre cuando una empresa se denomina verde, pero sus atributos ambientales comunicados no pueden ser corroborados por información de confianza ni por certificaciones.

3. Pecado de la imprecisión: Este pecado trata de la vaguedad que utilizan algunas compañías a la hora de asignar atributos ambientales al producto. Se utilizan palabras ambiguas y confusas que finalmente generan una idea incorrecta en la mente del consumidor.

4. Pecado de la irrelevancia: El pecado de la irrelevancia se refiere a destacar atributos mínimos exigidos por ley.

5. Pecado del menor de los males: Ocurre cuando una empresa puede declarar ser líder en su categoría en cuanto al cuidado del medioambiente, cuando por la naturaleza del producto, esta categoría tiene un impacto ambiental o social importante.

6. Pecado de mentir: Este pecado es simple, pero poco frecuente. Sucede con aquellas empresas que se autoproclaman como verde bajo argumentos que son falsos.

7. Pecado de adorar las etiquetas falsas: Este es el último de los pecados del greenwashing, donde una compañía utiliza etiquetas que con imágenes o palabras entrega la impresión de estar aprobado por terceros, siendo que éstos no existen, con lo que finalmente son etiquetas falsas.

 

La teoría de los siete pecados verdes del greenwashing y las imágenes que acompañan a esta información son parte de la organización homónima. En el sitio sinsofgreenwashing.org tienes más información sobre el movimiento internacional que lucha por una comunicación verde y sincera con los consumidores.

sustentare.cl

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