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Un grupo de investigadores de la Unidad de Desarrollo Tecnológico de la UdeC, crearon un producto que permite mejorar los suelos dañados producto de la erosión. El efecto se verá de aplicado el enmendador

Una de las industrias más importantes en la Región es la forestal y así como favorece a la economía de la región, también genera daños al medioambiente. Uno de los datos relevantes es que, según información del centro de Información de Recursos Naturales (Ciren), el 49% de los suelos del país presenta algún grado de erosión.

Esta fue una de las debilidades que identificó un grupo de investigadores de la Unidad de Desarrollo Tecnológico (UDT) de la Universidad de Concepción, junto a docentes de la facultad de Agronomía y de la Facultad de Ciencias Forestales.

El resultado es que en las labores forestales se generan dos tipos de residuos que dañan los suelos: las cenizas producidas por la combustión de biomasa residual en las calderas de biomasa, así como también lodos generados en los sistemas de tratamiento de efluentes.

El proyecto denominado “Empaquetamiento y transferencia de una tecnología de obtención de un enmendador de suelos a partir de residuos sólidos de la industria de la pulpa y el papel”, en el que participan empresas como CMPC Celulosa, Comasa y Tirsa debe ejecutarse en un plazo de dos años. Esto es posible gracias a que se adjudicaron $143.812.866 de innova Chile Corfo para su desarrollo.

Una de las investigadoras es Carla Pérez, jefa del Área Medioambiente de la Unidad de Desarrollo Tecnológico (UDT) de la Universidad de Concepción, quien al respecto dijo que “el objetivo es la elaboración, empaquetamiento y transferencia de tecnología de obtención de un enmendador de suelos y cultivos en forma de pellets, a partir de una mezcla, ya no de residuos, sino de subproductos sólidos (cenizas, lodos u otros) del sector celulosa y papel”.

El resultado es que permite disminuir la erosión de los suelos en un plazo aproximado de 8 meses después de aplicado el producto. Por ejemplo, si se coloca enmendador durante la siembra en suelos erosionados, los resultados serán visibles durante la cosecha en cultivos agrícolas.

Según consignaron desde el UTD, la idea surgió hace bastante tiempo. “Los primeros años se trabajó con empresas y asociaciones del sector forestal, evaluando factibilidad de utilizar las cenizas como áridos. Con los años fuimos conociendo mejor las características de estos residuos y fuimos alternativas de valorización”, acotó la investigadora.

Desarrollo

El proceso total de producción del enmendador puede demorar entre 1 y 2 meses. Tiene como fases la obtención de las materias primas, estabilización de los lodos, elaboración de la mezcla, control de calidad y empaquetado y etiquetado.

“La etapa que toma más tiempo es la estabilización de los lodos, pero hasta ahora se ha evaluado un proceso natural y no aplicando tecnología. El enmendador tiene una importante concentración de micronutrientes tales como calcio, fierro, azufren, boro y magnesio, además de macronutrientes como potasio y fósforo y a la vez nitrógeno, pero en menor cantidad”, acotó.

Explicó que esto permite entregar una variedad de elementos que los suelos requieren para mantener o mejorar sus propiedades y que a la vez permite que los cultivos se desarrollen de mejor manera.

El proceso de entrega de nutrientes ocurre mediante la dilución de éste con el agua lluvia que cae en los cultivos, permitiendo que los distintos elementos que contiene sean incorporados y retenidos por el suelo donde es aplicado el producto.

Alcance

Se trata de un producto que resuelve un tema ambiental y que favorece a las empresas, ya que una papelera que produce 10 mil toneladas de papel al mes genera aproximadamente entre 600 y 250 toneladas de cenizas y lodos en el mismo periodo de tiempo. Incluso, podrá ahorrar parte de los $25 millones mensuales que gastan en disposición de residuos. Además aporta al mejoramiento de los suelos por un costo menor, más aún si se consideras que fertilizar un suelo representa entre 40% y 60% del valor de la producción.

Y aun cuando existen todas estas problemáticas, este tipo de investigación de suelos que abordan erosiones no son tan comunes. Al respecto, Carla Pérez detalló que “ tanto el SAG como el Indap mantiene programas de recuperación de suelos, pero a nivel básico y el impacto que generan sobre la mejora de los suelos es mínimo, pues apuntan en mayor medida a modificaciones en los panes de fertilización, por lo cual sin duda hay mucho que investigar todavía”.

El Sur

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