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Investigador Rafael Rubilar, de la Facultad de Ciencias Forestales de la UdeC, lidera proyecto Fondef que permitirá seleccionar genotipos para optimizar la eficiencia del uso de agua

Poder identificar aquellos árboles que produzcan una mayor cantidad de madera, pero que consuman menos agua, es uno de los objetivos que se planteó el investigador Rafael Rubilar, docente de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción (UdeC) que se adjudicó el proyecto Fondef “Herramientas para evaluación temprana de genotipos de eucalyptus de mayor eficiencia en el uso, consumo de agua y resistencia a la sequía”.

En definitiva, buscan la sustentabilidad hídrica de las plantaciones forestales asegurando la productividad de éstas aunque haya periodos de sequía extrema.

Están trabajando en conjunto con la Forestal Mininco, Bioforest y Forestal Celco de Forestal Arauco, así como también con Genómica Forestal y otros colaboradores como la Cooperativa de Productividad Forestal y la Cooperativa de Mejoramiento Genético.

En 2013 se adjudicaron los fondos y a la fecha están en pleno proceso para poder establecer nuevas herramientas ecofisiológicas y genómicas que favorecerían la producción forestal.

“Las herramientas que estamos diseñando tienen relación con la selección de árboles, que sean más eficientes en el uso de agua, es decir, que produzcan una mayor cantidad de madera y que consuman menos agua en términos directos. “También buscamos herramientas que nos permitan saber sobre aquellos árboles que son más resistentes a la sequía, pues puede que haya áreas en donde no haya conflicto de uso de agua con la comunidad entonces podremos decir que tenemos árboles más resistentes a la sequía en zona seca, donde no habrá conflicto”, comentó el investigador Rafael Rubilar.

En ese proceso también buscan identificar cuáles son los árboles que consumen más agua, a fin de plantarlos en zonas de alta disponibilidad hídrica, donde no exista conflicto con la comunidad.

“Estamos desarrollando un set de herramientas que predigan cuáles son los genotipos más aptos para contribuir a una sustentabilidad hídrica en la parte social, económica y ambiental”, acotó.

Proceso

Para llevar a cabo este desarrollo, analizaron el proceso de transpiración de los árboles. Según Rubilar, se valieron de una base de investigación previa que apuntó a comprender cuánta agua transpiraba un árbol o un bosque, y cómo esos efectos se producían al nivel de una cuenca.

Para ello, analizaron los árboles en varios niveles, ya sea a nivel de individuo como de consumo de agua en el suelo, y de rodal, que es un conjunto de árboles que se observa en una hectárea de plantaciones.

“Percibimos que existía un vacío en la investigación en relación a entender mejor cómo los genotipos o características de los genotipos podían predecir cuál era el consumo de agua. La base es que como una rotación de árboles en plantaciones forestales demora 20 años en crecer y en el mejor de los casos 12 ó 15 años en eucalyptus, necesitamos herramientas para tomar decisiones más rápidas”.

Y agregó que “buscamos entender cómo se escalan esos procesos en cada planta a nivel de los efectos que producen en el agua, y estos procesos necesitamos medirlos a través de técnicas de medición de flujo de savia. En ella estamos focalizando parte de los estudios, como también en otras técnicas que nos permiten comprender algunas relaciones fisiológicas de las plantas, a nivel de fotosíntesis de cuánta madera producen por unidad de agua que consumen”, detalló Rubilar.

Estos análisis los están realizando en tres sitios distintos: uno con condiciones climáticas basadas en el norte del país donde hay menor presión atmosférica y humedad relativa del aire. Los otros dos, en tanto, están enfocados en el valle.

“En ambos regulamos además la cantidad de riego, por lo tanto tenemos condiciones con alta disponibilidad de agua y podemos manipular la disponibilidad de agua, eso nos permite comprender cómo las plantas responden a estos gradientes de ambiente distinto”, agregó.

Con toda esta investigación quieren buscar la forma de discriminar con mayor precisión el efecto en los árboles. “El hecho de que pudiésemos seleccionar genéticamente desde la planta, y decir ‘ésta tiene propiedades que afectarán menos la disponibilidad de agua para una zona trazada como crítica’, es un gran avance”, puntualizó.

Con esta investigación se desarrollará un protocolo de evaluación de herramientas ecofisiológicas y genómicas de discriminación que será integrado en un modelo llamado Eucahydro.

Este modelo brindará un análisis de uso y demanda de agua del nuevo material genético seleccionado de Eucalyptus a empresas asociadas, con el fin de proveer una estimación del consumo de agua de cada genotipo evaluado en base a las herramientas desarrolladas.

Modelos Extranjeros

Esta investigación motivó el desarrollo de un seminario dictado en la UdeC, en donde abordaron el enfoque científico sobre consumo de agua en plantaciones forestales y donde además se reunieron investigadores de distintos países.

Al ser consultado por el caso chileno a qué país se asemeja más, específicamente el regional, Rubilar dijo que “es probable que se asemeje más a las condiciones de Australia, donde uno de los investigadores, Donald White, ha trabajado con las mismas especies (Eucaliptus globulus, Eucaliptus nitens e híbridos), y al mismo tiempo, son ambientes muy similares, ambientes mediterráneos .

Y agregó que “es probable que también se asemeje a la experiencia sudafricana, en donde la temática del conflicto del agua ha sido llevada a un nivel mucho más extremo, por lo tanto podrían haber temas interesantes del punto de vista legislativo u organizacional. Cada uno aporta dentro de una perspectiva, tenemos la posibilidad de interactuar con los investigadores y eso es valioso, poder contar con ellos”.

El Sur

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