RR

Cree que una subsecretaría encargada del tema podría depender del Ministerio del Interior para asegurar una mirada multisectorial. No descarta que la estrategia hídrica que elaboró pudiera conocerse en el discurso del 21 de mayo y afirma que inversiones por US$ 1.700 millones dejarán mejor preparado al país para enfrentar la sequía

El sábado cumplió un año como delegado presidencial para los recursos hídricos. Un lapso en el que este ingeniero comercial y ex subsecretario de Agricultura en el primer gobierno de la Presidenta Bachelet dice haberse reunido con todos los actores vinculados al manejo y uso de un elemento vital, pero cada vez más escaso tras siete años de sequía y debido al mal manejo que -acusa- se hace del recurso. También es un lapso en el que ha aprendido a predicar con el ejemplo. Cuenta que en su baño tiene un reloj de arena que mide tres minutos, el tiempo exacto que tarda en darse una ducha. Su desafío es que esa disciplina de ahorro se replique en la mayor cantidad de chilenos posible, porque -como dice- “la sequía llegó para quedarse”.

-¿Qué tan grave es?

-Algunos creen que el problema no existe porque el 99,9% de los chilenos tiene acceso al agua, y eso no es así. Tenemos un desequilibrio entre lo que el país está demandando y aquello de lo que dispone. Tenemos mucha agua, pero la forma en que la gestionamos, embalsamos y distribuimos, es donde tenemos el problema. Y eso se agudiza porque tenemos sequía.

-¿Y va a pasar?

-Esto es algo cíclico. Están los efectos del cambio climático, que implica una disminución de las precipitaciones en el largo plazo, pero además cambió la forma en que llueve, la intensidad. Hoy en 48 horas puede llover lo que antes llovía en cuatro meses. Lo otro es el aumento de la isoterma, que se hizo evidente con lo que ocurrió en Atacama: llovió a 3.900 metros de altura, donde normalmente cae nieve. No es que estemos subestimando la sequía, tampoco queremos exagerarla, sino decir que tenemos un problema estructural que necesitamos abordar de una manera diferente.

-¿Qué se ha hecho en concreto en estos 12 meses?

-Hemos constituido un comité de ministros -Agricultura, Minería, Energía, Obras Públicas y Medio Ambiente- que ha coordinado la acción de varias instituciones que están muy dispersas en el Estado. El año pasado nos reunimos ocho veces, dos de ellas con la Presidenta, y en lo que va de este otras dos. Hemos armado un presupuesto importante para financiar inversiones en embalses, tecnificación de riegos, un plan de recuperación de infraestructura antigua; obras hidráulicas…

-¿A cuánto asciende?

-Sería en torno a US$ 1.700 millones. La mayoría es para los grandes embalses que se priorizarán en este período.

-También están impulsando un cambio al Código de Aguas.

-Sí, en la comisión de Recursos Hídricos de la Cámara de Diputados se ha aprobado cambiar el modelo de otorgamiento de derechos de agua a perpetuidad por un sistema de concesiones.

-Se ha criticado que eso no resolverá la sequía, sino que responde a una discusión ideológica sobre la propiedad del agua.

-Estoy de acuerdo en que si uno cambia las leyes, no cambia la disponibilidad de agua, pero también necesitamos hacer cambios legales para que esté disponible para todos. El Estado tiene muy pocas atribuciones para penalizar a quienes utilizan mal el agua. Todos aquellos que dijeron que usarían los derechos que poseen para un determinado fin y no lo hacen, han abandonado esos derechos y es legítimo que el Estado los recupere.

-¿No es una expropiación?

-No estoy de acuerdo. Si a alguien se le otorgó un derecho y no lo usó, es legítimo que lo devuelva. Para ello tendremos que fortalecer las facultades fiscalizadoras del Estado.

Nueva subsecretaría

-El manejo de los recursos hídricos está en manos de demasiadas instituciones. ¿Cómo va la propuesta de crear una Subsecretaría del Agua?

-Ese es el objetivo central. Según el Banco Mundial son 42 instituciones y 106 funciones distribuidas en unos 10 ministerios. Chile es lejos el país de la OCDE que tiene la mayor cantidad. En Holanda, por ejemplo, hay solo tres. Estamos planteando tener una institucionalidad con una visión global, que no esté instalada en un ministerio sectorial, porque terminaría cooptada por los intereses de ese sector. Queremos una Subsecretaría de Recursos Hídricos con una mirada intersectorial.

-Podría estar en el Ministerio del Interior…

-Podría estar en Interior. Se va a producir un debate de dónde la instalamos, pero es muy importante que durante este gobierno tengamos esa nueva institucionalidad. Debería ser un legado importante.

-El gobierno anterior elaboró una estrategia y una política hídrica. ¿La analizó?

-Tenemos aquí un librito llamado “Estrategia de los recursos hídricos” que leímos con mucha atención, pero no hay ninguna mención a la gestión, institucionalidad y cambios legales.

-¿No había nada que rescatar?

-Hay algunas ideas, pero era una visión. Nosotros hemos ido mucho más al detalle. Queremos implementar sistemas de captación de aguas lluvia; recuperar tranques y embalses de la reforma agraria; construir plantas desaladoras que ya tenemos identificado dónde ponerlas; la reutilización de los recursos hídricos; recarga de acuíferos -que está en el documento del gobierno anterior, pero que queremos no solo colocarla en un documento, sino materializarla-; permitir que los canales de riego estén abiertos durante el invierno…

-¿Eso justifica haber esperado un año para sacar una nueva estrategia, en lugar de recoger la anterior y hacerle correcciones?

-Es que hicimos un proceso muy participativo. Los primeros meses conversamos con todas las instituciones vinculadas al agua: regantes, mineras, empresas hidrogeneradoras, organizaciones campesinas e indígenas, grupos ambientalistas… un proceso que no se hizo en el gobierno anterior. Ese libro, que en realidad es un folleto con varias páginas, se hizo en la Comisión Nacional de Riego, por lo tanto ya tiene un sesgo. Necesitamos una mirada más amplia.

-¿El gobierno anterior subestimó el problema?

-No sé si lo subestimó, probablemente no había mucha conciencia respecto de la magnitud de los cambios que hemos observado en torno al uso del agua desde el punto de vista económico y de fenómenos como el cambio climático. Hoy sí y por eso se ha logrado avanzar en la Cámara. La moción parlamentaria que modifica el Código de Aguas fue firmada por 10 diputados, desde el PC hasta la UDI.

Anuncio pendiente

-Una de sus tareas era elaborar una estrategia nacional hídrica, que debía entregar en junio del año pasado. Aún no se conoce.

-Se la entregamos a la Presidenta y lo conversamos con el Ministerio del Interior, que es la institución de la que yo dependo. La conoció el comité de ministros y la Presidenta ha recogido muchas de las propuestas que formulamos ahí. También la agenda energética que presentó el ministro de Energía.

Consultado sobre cuándo se conocerá el documento, responde que no podría decirlo. ¿Para el discurso del 21 de mayo? Sonríe y dice “podría ser”.

-¿Habrá proyectos de ley?

-Para la institucionalidad necesariamente se deberá presentar uno. Es necesario un proyecto de ley sobre las organizaciones de usuarios: regantes, sistemas de agua potable rural, la minería, organizaciones vinculadas al turismo. También para una gestión integrada del agua en la cuenca. Queremos que cada cuenca tenga su propia forma de gobierno respecto del uso de los recursos hídricos. También otras iniciativas vinculadas a sanciones a quienes usan mal el recurso.

El Mercurio

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.