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Se está evaluando su aplicación en predios vinícolas y agrícolas de La Araucanía

Importantes resultados ha arrojado la investigación ejecutada por el Centro de Investigación y Desarrollo para la Gestión de Residuos (CIGDRO) de la Universidad de La Frontera y Arauco, a través de su Planta de Celulosa Valdivia ubicada en la comuna de Mariquina, Región de Los Ríos.

La innovación desarrollada en una primera etapa de investigación, está asociada a la búsqueda del uso alternativo y sustentable de las cenizas generadas a partir de la combustión en la caldera de biomasa de esta planta, para un potencia uso en suelos del sector forestal y agrícola.

La investigación se ha enfocado en evaluar el uso en de ceniza en predios silvícolas y agrícolas de la Región de La Araucanía. La iniciativa se basa en un proyecto colectivo financiado por Arauco y acogido por la Ley de incentivo tributario a la inversión en investigación y desarrollo impulsada por Corfo.

Para sus impulsores, esta idea concentra su valor en la asociatividad público-privada, a la cual se sumó el Instituto de Agroindustrias de la Universidad de La Frontera de Temuco, organismo del cual nace el CIGDRO y que lideró las investigaciones y orientaciones técnicas y científicas del proyecto. Además participó activamente Bioforest, centro de investigación de Arauco, con 25 años de trayectoria.

Actualmente, la planta de Celulosa Valdivia produce 550.000 toneladas de pulpa kraft al año, que representa aproximadamente un 10% de la producción nacional.

El proceso

Al interior de las plantas de celulosa el proceso de producción se inicia con el descortezado y astillado de madera, generándose un volumen importante de cortezas y finos de madera que son posteriormente incinerados a alta temperatura en la caldera de biomasa. La combustión de la biomasa genera vapor de alta presión, el que posteriormente se usa para producir energía eléctrica para autoconsumo en la planta y el saldo enviarlo al Sistema Interconectado Central (SIC). Producto de esa combustión se generan cenizas las que en la actualidad están siendo dispuestas en un depósito de residuos sólidos autorizado.

Por más de dos años, los investigadores del CIGDRO han evaluado el efecto de estas cenizas de biomasa al ser aplicadas en distintos tipos de suelos a fin de establecer cómo podrían generar beneficios a los suelos del centro y sur de Chile, como un subproducto fertilizantes o encalante.

Los ensayos se realizaron en el predio agrícola Maquehue (Serie Freire), y los suelos forestales Las Mercedes (Asociación Nahielbuta), Collico (Serie Lastarria) e Hijuela K (Serie Santa Bárbara). Éstos han sido evaluados mediante estudios de lixivación (con el fin de evaluar la calidad de las aguas que infiltran a través del perfil de suelos a los que se les ha aplicado cenizas), germinación, fitotoxicidad, productividad, estudio de comunidades microbiológicas de suelos.

Principales resultados

La investigación ha demostrado que la ceniza de caldera de biomasa tiene un efecto positivo, aumentando la calidad nutricional del suelo y el crecimiento de especies pratenses. A su vez, se observa un aumento del pH del suelo y una disminución del porcentaje de saturación de aluminio al aplicar cenizas de biomasa.

Según los equipos de investigación a cargo, los estudios y ensayos evaluados hasta la fecha permiten concluir que dosis de cenizas de hasta 20 y 40 toneladas por hectárea aumentan la productividad del suelo, incrementando significativamente la producción de una pradera de ballica por sobre el uso de cal comercial y fertilización tradicional.

Respecto al efecto ambiental de aplicar cenizas en los suelos, se evaluó la calidad de los lixivados al aplicar distintas dosis de cenizas y cal comercial sin que se puedan observar diferencias en la calidad de los lixiviados entre ambas enmiendas aplicadas.

Dados los promisorios resultados se está evaluando el desarrollo de una segunda etapa del proyecto en donde se evaluará el efecto de dosis más altas de cenizas en suelos de la Región de Los Ríos, pudiendo en un futuro, la comunidad, contar con un proceso evaluado ambiental y productivamente.

Para María Cristina Diez, directora del CIGDRO, “la aplicación de estos subproductos de actividades industriales en este caso de calderas de biomasa, evitan el problema de almacenar este material en rellenos autorizados y tal como arrojó esta investigación, se sientan las bases para la formulación de un producto encalante o fertilizante”, precisó.

A su vez, la académica de la Universidad de la Frontera apuntó que los ensayos de germinación demostraron que todos los tratamientos presentaron un índice de germinación sobre el 80%, por lo que no existe efecto tóxico atribuible a las cenizas.

(Austral de Valdivia / Campo Sureño)

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