lluvia

Para los últimos cuatro meses del año se pronostican lluvias por sobre lo normal, lo que traerá consigo distintos efectos en la agricultura y ganadería, dependiendo de las zonas y la intensidad de las precipitaciones. Esto, debido a la presencia de un debilitado fenómeno de El Niño.

“Aún no es posible pronosticar estos factores, pero sin duda será beneficiosa para la ganadería, ya que las praderas serán favorecidas, aunque algunos cultivos pueden verse afectados. En diciembre del año pasado una lluvia fuera de  época causó estragos en los cerezos. Pero, haciendo una balance, sin duda que las lluvias traerán más beneficios que perjuicios esta temporada de riego”, señaló el ministro de Agricultura, Carlos Furche.

Dichas precipitaciones darán un respiro a los ganaderos, que el 2014 enfrentaron la temporada más seca de los últimos años. Esto se deberá al fenómeno de El Niño, que a diferencia de 1997, está más debilitado, por lo que las lluvias se intensificarán más en primavera y verano y no en invierno, lo que sería más acorde a los ciclos agrícolas.

Este atraso en las lluvias tendría también efectos sobre la fruticultura, debido a que el máximo potencial de El Niño se dará a fin de año, cuando la temperatura del océano se incremente en 1,5°C. “La consecuencia de esto es que tendremos una primavera y verano con mayor probabilidad de lluvias tardías, potencialmente dañinas para la agricultura. Este año podríamos tener algunas tormentas inusualmente intensas, aunque breves, asociadas a núcleos fríos en altura, muy propios de años de El Niño”, detalló  Fernando Santibánez, agrónomo de la U. de Chile y doctor en bioclimatología.

“Se prevé que las temperaturas podrían estar más elevadas de lo normal en primavera, lo que puede aumentar los riesgos de enfermedades al combinarse con una mayor humedad. La mayor amenaza es para la fruticultura, especialmente las uvas y las cerezas y, en menor grado, lo berries”, puntualizó Santibáñez.

“Lo normal es que llueva en invierno. Por lo tanto, la desventaja de que este fenómeno haya llegado tarde es que perdimos mayo, junio y julio, en que tuvimos cero precipitaciones y llegaron en agosto. Siempre el fenómeno de El Niño va dejar precipitaciones sobre lo normal, pero respecto de la normalidad de la época”, indicó Gianfranco Marcone, meteorólogo de Chileweather. “El pronóstico para los próximos tres meses, son precipitaciones  por sobre lo normal. Si en septiembre caen normalmente 30 mm., este año caerán más. Lo mismo ocurrirá en octubre”, señaló Marcone, para quien este incremento podrá superar el déficit de agua en la Región Metropolitana, y que hoy llega a un 36%. Lo mismo ocurriría en el sur, donde hay déficit de agua en Curicó (29%), Chillán (22%) y Osorno (17%).

La Tercera

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