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Propone que al menos un 70% de la matriz eléctrica al 2050, debe provenir de energías renovables, con énfasis en energía solar y eólica, complementadas con nuevos desarrollos hidroeléctricos con capacidad de regulación. Sin embargo, no descarta la incorporación progresiva de energías renovables emergentes en el país, tales como la geotermia, biomasa y energía oceánica.

“La Hoja de Ruta es un insumo fundamental para la elaboración de la Política Energética al 2050 del Ministerio de Energía, la que será presentada a la comunidad en noviembre y se entregará a la Presidenta Michelle Bachelet durante diciembre de 2015 y que apunta a un futuro energético bajo en emisiones, a costos competitivos, inclusivo y sustentable”, detalló el Seremi de la cartera, Juan Antonio Bijit.

Según la autoridad sectorial, “la Hoja de Ruta complementa el trabajo de la Política Energética Nacional con un esquema concreto y acciones tendientes a objetivos específicos. Por otro lado este proceso está relacionado con la definición de la Política Regional de Energía, trabajo en que estamos insertos como región y cuyos resultados deben ser complementarios”.

Hacia una Energía Sustentable e Inclusiva

Añadió que otro punto fundamental dice relación con la necesidad de avanzar en la adopción de nuevos estándares ambientales, ampliando el uso de instrumentos para encaminar las emisiones globales del sector hacia la visión deseada y de acuerdo a los compromisos internacionales del país.

En cuanto a la utilización de combustibles, Bijit recalcó que la leña seguirá siendo una fuente de energía importante, relevando la urgencia de avanzar hacia su regulación, el manejo sustentable del patrimonio forestal y la incorporación de artefactos menos contaminantes y dañinos para la salud de las personas.

“En el contexto de la Hoja de Ruta, la energía es una condición esencial para el desarrollo, pero no solamente como un insumo o servicio para el resto de la economía, sino como un nuevo motor de desarrollo, generador de conocimientos y de bienes y servicios tecnológicos, mediante esfuerzos relevantes de innovación y de desarrollo productivo, aprovechando sus recursos energéticos y ventajas comparativas”.

Expresó que en cuanto a la relación con las comunidades, se establece que es necesario avanzar hacia procesos participativos más robustos, dar mayor acceso a información en forma oportuna, y fortalecer a los actores locales, abordando de forma apropiada la mirada indígena en la política energética, con el directo involucramiento de los interesados y con los tiempos adecuados.

“El Ministerio de Energía ya inició este proceso durante 2014, a través de la Mesa Indígena, la que debe continuar, profundizarse e informar debidamente a la elaboración de la política energética”.

El Seremi de Energía explicó que en cuanto a la pobreza energética, concepto que por primera vez se aborda en Chile en forma integral, se reconoce que superarla no es solo asegurar una mejor cobertura, sino también, fundamentalmente, velar por un costo razonable para las familias vulnerables, con el fin de satisfacer sus necesidades energéticas básicas, asegurar continuidad en el suministro y garantizar estándares mínimos de confort térmico y lumínico en los hogares.

“Progresos sustanciales en materia de eficiencia energética y gestión de la energía serán claves para el logro de las metas de mediano y largo plazo planteadas por el Comité. A nivel de la sociedad, se propone un nuevo rol para los consumidores, instalando un concepto de cultura energética que involucra un ciudadano-consumidor mucho más activo y responsable con el desarrollo energético, donde no solo consume, gestiona y se preocupa de los impactos de la energía, sino que también puede participar en su producción”, relevó.

Añadió que en el ámbito de transporte se busca revertir la tendencia hacia un mayor uso de autos particulares, creando condiciones para un transporte público de calidad, opciones no motorizadas y sistemas intermodales. Para gatillar una transición hacia combustibles limpios, se establece que al 2050 el 100% de los autos nuevos, 100% del transporte público en zonas con planes de descontaminación y 100% de los vehículos de carga, serán de bajas o cero emisiones.

Acotó que transversalmente, se requiere seguir avanzando hacia un nuevo rol de Estado en el ámbito energético, como garante de procesos de planificación integrada, estratégica y de largo plazo, con un rol activo en la promoción de la internalización de externalidades, la gestión territorial, la educación y formación de capacidades y la instalación de procesos de participación formales en la sociedad

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