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La paralización de proyectos, la caída del cobre y otros minerales y el aluvión de marzo golpean a la región, pero hay signos de reactivación: uno de ellos de la mano de las energías limpias

Un nuevo rumbo en el desarrollo de inversiones está tomando Atacama. La región que hace unos años concentró el mayor número de proyectos termoeléctricos del país, de los cuales ninguno se concretó, hoy se transformó en el epicentro de la inversión en energías limpias.

Iniciativas como El Romero, de Acciona, la mayor planta solar de América Latina, con una inversión de US$ 343 millones para generar 246,6 MW, o el recientemente aprobado proyecto Espejos, de Valhalla Energía, cuya inversión llega a US$ 400 millones para generar 300 MW, son algunas de las inversiones que se están concentrando en Atacama, lo que está generando una nueva expectativa de crecimiento para la III Región.

“La región está en un proceso donde está pasando a ser un gran generador de energías limpias. Por eso no dudamos de que en el futuro, Copiapó se transforme en una de las ciudades con mayor desarrollo económico, gracias al giro que está tomando hacia el desarrollo de este tipo de energías”, explica el seremi de Economía de Atacama, Mario Silva.

Negativo escenario

Es que la región tuvo que tomar otro camino para crecer. La paralización de proyectos tanto mineros como eléctricos, la caída del precio del cobre, oro y hierro y el aluvión de marzo pasado son situaciones que Atacama no esperaba.

Actualmente, la zona vive un difícil escenario económico, con un decrecimiento de 6,9% de acuerdo al último Inacer de septiembre pasado, el más importante a nivel nacional. Esta caída se explica, principalmente, por la baja del sector minero, asociado a una menor producción de hierro, a lo que se suma también un mal desempeño de los sectores de construcción, comercio, restaurantes y hoteles, servicios financieros y empresariales y propiedad de vivienda.

Su tasa de desocupación es de 5%, lejos del peak de 8% que lograron a inicios de año, pero pese al repunte, la zona siente la fuga de unas cinco mil personas que han salido de su fuerza laboral, producto de la escasez de proyectos (ver infografía).

“En Atacama estamos viviendo una recesión económica. Tenemos dos indicadores regionales negativos y hoy es una región que está viendo cómo se vuelve a armar”, explica el presidente de la Corporación de Desarrollo de Atacama (Corproa), Daniel Llorente.

Agrega que todavía no se logra tomar un ritmo propio de crecimiento sin que existan proyectos de inversión, por eso llama a los privados a volver a confiar. “Necesitamos proyectos de inversión. Prueba de ello fue que en el minuto que los indicadores comenzaron a bajar su intensidad, la región comenzó a reflejar problemas en sus cifras. Pero hoy es un buen momento para invertir, porque antes era muy difícil encontrar personas para trabajar, pero hoy las condiciones son muy distintas. Es el momento de tomar las decisiones de inversión”, señala.

El llamado no es menor, pues a noviembre de este año, la III Región totaliza US$ 7.816 millones en proyectos que están en calificación ambiental, de acuerdo al reporte estadístico del Servicio Evaluación Ambiental (SEA). “Este es el mayor monto a nivel nacional, con excepción de Antofagasta”, destaca Mario Silva.

2013: foco de inversiones

Atacama era una zona que se veía con mucho potencial. De hecho, en el año 2013, la región se enorgullecía por transformarse en un foco de inversiones, sobre todo eléctricas y mineras, comparándose incluso con Antofagasta. Ese año, Chile logró su segundo mayor nivel de inversiones desde 2011, totalizando los US$ 12.437 millones. Atacama acaparó el 69% del monto global en proyectos relevantes, como la construcción de Cerro Casale, de Barrick, obra que contemplaba una inversión de US$ 5.200 millones. Hoy está suspendido debido a las condiciones del mercado del oro y del cobre.

También se consideraba El Morro, proyecto por US$ 2.500 millones y que finalmente fue suspendido luego de una larga disputa legal y que ahora se unió a Relincho, de Teck, para la creación de El Corredor, obra que aún no inicia su proceso de impacto ambiental. Y San Antonio en la División El Salvador de Codelco (US$ 962 millones), proyecto que fue reemplazado por Rajo Inca, iniciativa que aún está siendo evaluada por la estatal. A esto se suma la paralización de Pascua Lama y también el cierre de la planta de Agrosuper en Freirina.

En la construcción también había euforia. A septiembre de 2013, según la Corporación de Bienes de Capital (CBC), se consideraban inversiones en este rubro por US$ 4.363 millones para los próximos cinco años. A octubre de este año, la cifra bajó a US$ 1.288 millones para el mismo período, apunta el presidente de la Cámara Chilena de la Construcción de Copiapó, Yerko Villela.

La caída se condice con la disminución que están registrando los permisos de edificación de la región. “Entre enero y octubre de 2014, respecto del mismo período de 2015, han caído 52,7%, es decir, de 265.821 metros cuadrados a 125.738 metros cuadrados, lo que quiere decir que habrá menos proyectos que se ejecutarán en el corto plazo”, añade Villela.

Los arriendos también han ido a la baja. “Si antes no se encontraban arriendos por menos de $ 250.000 a $ 300.000 mensuales para un departamento de tres dormitorios y un baño, ahora es posible encontrar el mismo en torno a los $ 200.000 mensuales”, dice.

Mesa público-privada

Pero la región no se dejó estar. En 2014 se conformó una mesa público-privada integrada por las autoridades regionales, Corproa, empresarios locales, emprendedores, la comunidad y los trabajadores, y juntos han logrado reactivar las inversiones en la zona.

“Hemos logrado acelerar la aprobación de algunos proyectos, como Santo Domingo, de la minera Capstone Mining; la ampliación de Candelaria y la aprobación de la primera mina de titanio de Chile, Cerro Blanco. Creo que la mesa ha tenido que ver en el sentido de lograr mayor rapidez en la revisión de las presentaciones y que luego derivaron en la aprobación de las iniciativas”, explica Llorente.

La misma visión tiene Mario Silva: “La mesa es un factor importante y relevante que ayuda a contribuir al desarrollo económico de la región”.

Pero no sólo la aprobación de proyectos es el foco de discusión, sino también generar nuevos polos de desarrollo y uno de ellos podría ser la exportación de frutas desde el terminal portuario de Huasco. “Esto podría generar un movimiento y una actividad que serían novedosos en la región. Pensamos que se podría realizar un movimiento portuario importante, dado que nuestra región es una gran productora de uva de mesa”, sostiene Llorente.

Del cobre al oro

En minería también hay cambios. Hoy, con la caída de 20% del precio del cobre, cerca de un 15% de los pequeños mineros de Atacama, señala el seremi de Minería de la región, Reinaldo Leiva, han tenido que cerrar sus obras, considerando que en la zona existen 450 faenas de la pequeña minería.

El camino que están tomando es el oro, asegura Bernardo Carrizo, presidente del Sindicato de Pirquineros de Tierra Amarilla. “El pirquinero por naturaleza busca otros negocios cuando hay estas crisis, pero el cambio siempre estará relacionado con el negocio minero. Hoy, los pirquineros estamos enfocados en el oro. Es nuestra salida natural, pero eso sólo mientras esperamos que se recupere el cobre”, comenta.

Leiva agrega que en la región hay localidades donde esta actividad es gravitante para la economía local. Por eso, dice, la reconversión hacia el oro es atractiva para los mineros. “El minero va al cerro y puede sacar mineral y esos dos gramos de oro significan cerca de $ 50 mil. Eso es plata inmediata”, señala.

Pero no todo es crisis en este sector. Leiva explica que existe optimismo mirando hacia 2016 y 2017, ya que las apuestas de una reactivación de las inversiones también están ancladas en la minería, específicamente en las grandes compañías.

“Tenemos nuestras esperanzas puestas en Candelaria. La compañía Lundin Mining obtuvo la aprobación ambiental para la ampliación de la mina hasta el año 2030 y Pucobre también es una de las empresas donde tenemos puestas las esperanzas, porque ellos están en un proceso de expansión al año 2017 para pasar de las actuales 60 mil toneladas de cobre a las 120 mil. Estos proyectos no se van a postergar”, afirma el seremi de Minería.

La Tercera

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