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En sus 10 años de existencia, los mayores hitos son la restauración de parte de la cobertura forestal, que había sido sustituida por eucaliptos, y la reaparición de especies como el zorro chilote y la ranita de Darwin

“El proyecto está muy bien, se ha consolidado y ha cumplido sus metas”. Así describe Aurelio Ramos, nuevo director de la ONG The Nature Conservancy (TNC) para América Latina, el trabajo de protección, restauración y preservación que han realizado desde 2005 en 60 mil hectáreas de bosque nativo de la comuna de Corral, en la Región de Los Ríos.

Se trata de la Reserva Costera Valdiviana, una de las áreas privadas protegidas más importantes del país. Hasta el año 2003 existían allí dos predios dedicados a la explotación maderera, pero TNC junto a World Wildlife Fund (WWF) y Conservation International (CI) se pusieron de acuerdo para adquirir estos terrenos, en los que habita una flora y fauna que no existe en otras partes del mundo, como el zorrito de Darwin, y también milenarios alerces ( Fitzroya cupressoides ).

En las 3.600 hectáreas donde se habían plantado eucaliptos se puso en marcha un proyecto de restauración a bosque nativo “que ha sido sumamente importante para traer de vuelta la vegetación natural”, señala Ramos. Es así como a través de un proyecto en que participaron Masisa y la Universidad Austral de Chile (UACh), ya se han sustituido 150 hectáreas con 225 mil coigües.

El resto de la superficie todavía no se ha abordado porque corresponde a una planificación de largo plazo, dice el ingeniero forestal Christian Little, hoy es investigador del Instituto Forestal, pero que tuvo participación activa en el proceso de restauración cuando era académico de la UACh. “Este proceso está en marcha y la Universidad Austral mantiene un monitoreo permanente de la regeneración natural en las áreas intervenidas”.

Evitar un daño mayor

Liitle destaca, además, que se estableció un trabajo estrecho con las comunidades vecinas para establecer cooperativas y que de esa forma ellos también pudieran participar en la conversión de las plantaciones a bosque nativo. Eso incluye, por ejemplo, el desarrollo de un vivero con plantas locales.

“Es todavía difícil poder decir si el área se ha recuperado, pero lo que está claro es que se evitó un daño mayor al pasar esos predios a un estado de conservación”, dice Eduardo Silva, investigador del Departamento de Ecología y Biodiversidad de la U. Andrés Bello.

La recuperación de la vegetación natural también ha tenido impacto en la fauna presente. “Hemos vuelto a ver especies amenazadas que se consideraba que ya no estaban en la zona”, resalta Ramos.

Entre los más destacados está el zorrito chilote o de Darwin de cuya reaparición en 2013 Eduardo Silva es testigo directo. “Lo encontramos con un equipo de investigadores de diferentes universidades durante un monitoreo que se realizaba allá”. Hasta ese momento se creía que solo habitaba Chiloé y la Cordillera de Nahuelbuta.

Y su presencia parece ser permanente. “Los monitoreos de este año con cámaras trampa confirman su aparición con bastante regularidad, especialmente en el sur de la reserva”.

Su aparición también ha obligado a TNC a tomar medidas preventivas. “Han vacunado a los perros de las localidades aledañas contra el distémper y otras enfermedades que pueden transmitir a los zorros”, cuenta Gerardo Acosta, veterinario de fauna silvestre e investigador de la UACh.

No ha sido la única especie que ha sido redescubierta en la reserva, dice Silva. También han observado pudúes, güiñas y en febrero pasado encontraron una ranita de Darwin.

 Bonos de Carbono

En 2003 había una zona de bosque nativo de 1.100 hectáreas que estuvo a punto de ser talada para plantar eucaliptos. “Tras salvar ese bosque, lo certificamos con bonos de carbono y con su venta (a empresas que quieren compensar sus emisiones) hemos logrado ingresos para seguir conservando la reserva, destaca Marianne Ramírez, gerenta de conservación de WCS en Chile. Entre sus compradores están la aerolínea Delta, la empresa de turismo Cheesman Safari y Microsoft. Como es una tala que no se hizo, no se liberó ese carbono a la atmósfera. La idea, dice, es seguir certificando más hectáreas.

División

En 2012 un total de 9.450 hectáreas de la reserva fueron donadas al Estado para crear el Parque Nacional Alerce Costero.

sustentare.cl

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