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Las lluvias que trajo El Niño no han servido para reponer napas subterráneas y caudales. Araucanía y Coquimbo concentran la mayor cantidad de afectados

Rosa Arias (74) no sabía lo que era vivir sin agua potable. Pero el año pasado el arroyo del que se abastecía desapareció y los pozos ya no dieron nada. “Tenía una huerta, pero todo, todo se secó”, se lamenta en su parcela, en la comuna de Florida, a 42 km de Concepción (Biobío).

“Al comienzo tuvimos que comprar agua en bidones para poder usar el baño, lavar la loza y cocinar. Es muy difícil”, cuenta esta jubilada y ex funcionaria de Huachipato.

Tras acudir a la municipalidad, ingresó al circuito de la emergencia hídrica. Hoy forma parte de las 384.005 personas que dependen de camiones aljibe para obtener agua potable, entre las regiones de Atacama y Aysén (ver infografía). En 2014, eran 307.485 personas y este año aumentaron en 25%. Mientras, el costo de la distribución se elevó de $22.186 millones en 2014 a $27.781 millones este año en 219 comunas que presentan zonas con escasez hídrica. Los datos fueron entregados por la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi), tras una solicitud por Ley de Transparencia.

El número de habitantes que sufre por la escasez hídrica en el país ha ido en aumento: en 2012, eran 183 mil y se han duplicado en tres años, llegando a 384 mil (un incremento de 109,8%).

Emergencia persistente

Las lluvias que trajo el fenómeno de El Niño este año ayudaron con el nivel de los embalses, pero no permitieron mejorar las napas subterráneas que abastecen pozos y vertientes.

En regiones como Coquimbo, una de las más afectadas, el último informe de expertos del Centro de Estudios de Zonas Áridas (Ceaza) remarca que los caudales de ríos siguen bajos, con un déficit promedio de 37% respecto de los registros históricos. “Se requieren unos 5 años de lluvias intensas para que haya una recuperación sustancial del sistema hidrológico de la región. Los acuíferos están en condiciones críticas y esa realidad todavía no cambia”, explica Cristóbal Juliá, investigador de Ceaza. Los efectos de El Niño se expresarán más allá del verano, hasta el otoño de 2016, con un “aumento anormal de las temperaturas”.

“Esto va a continuar exactamente igual, por eso estamos trabajando para ver formas de mejorar la distribución del recurso”, explica Rubén Contador, director regional de la Onemi en la IV Región.

La Onemi se encarga de distribuir el recurso a petición del municipio, que lleva el registro de las familias que lo necesitan y los lugares, en su mayoría de zonas rurales.

“En algunos casos se entregan 20 litros por persona al día, pero queremos llegar a 50 litros por persona, más cercano a lo mínimo que recomienda la Organización Mundial de la Salud”, dice.

En Coquimbo, incluso se han visto afectados algunos de los 188 sistemas de agua potable rural, en su fuente de suministro.

La Araucanía

A nivel país, la Región de La Araucanía es la que concentra la mayor cantidad de personas abastecidas por camiones aljibe. Suman 100.303 y, según explica la jefa regional de la Onemi, Jeanette Medrano, se encuentran muy dispersas en el territorio en zonas rurales y de difícil acceso. Incluso, dice, en el lago Budi han tenido que recurrir al arriendo de lanchas para llevar el agua a familias que viven en islas, las que caminan kilómetros para acceder al punto de acopio de agua.

Atacama postaluviones

En el caso de Atacama, el intendente Miguel Vargas precisa que en esa región las personas que reciben agua en camiones aljibe se encuentran transitoriamente en barrios de emergencia en la comuna de Tierra Amarilla, tras el aluvión de marzo.

El Mercurio

 

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