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Para Alex Muñoz, director de Oceana para Chile, el hallazgo es extraordinario y obliga a tomar medidas

Especies únicas que no se encuentran en ningún otro lugar. Es lo que los científicos conocen como endemismo, condición que inmediatamente llama la atención porque cualquier daño al ecosistema que habitan significa su desaparición total del planeta.

Ahora un equipo internacional de investigadores, liderado por Alan Friedlander, de la Universidad de Hawai, acaba de confirmar que la biodiversidad marina en el entorno inmediato de las islas de los archipiélagos de Juan Fernández y Desventuradas es el más singular a nivel global. “Nuestro estudio encontró una comunidad de peces prácticamente prístina, con los mayores niveles de endemismo que cualquier otro lugar del planeta”, dice Friedlander, quien trabajó con científicos nacionales con los datos que obtuvo durante las expediciones de la ONG Oceana a ambos lugares.

“Cerca del 62% de las especies de peces de arrecife conocidos en Juan Fernández también en las islas Desventuradas solo viven allí. Esto es dos a tres veces mayor que lo que ocurre en otras áreas conocidas por su endemismo, como Hawai e Isla de Pascua, donde 25% y 22% de los peces, respectivamente, son endémicos”, expresa el investigador.

En comparación, en la Gran Barrera de Coral, conocido como uno de los mayores hotspots mundiales de vida marina, solo 2% de los peces son endémicos, señala.

“En la Gran Barrera hay mucha conectividad entre ecosistemas de otras zonas cercanas de Oceanía, por lo que comparten muchas especies; en cambio, en las islas oceánicas existe tal nivel de aislamiento que disminuye mucho la posibilidad de que exista intercambio de especies con otros ecosistemas”, sostiene el biólogo marino Carlos Gaymer, coautor del estudio, que apareció publicado el mes pasado en PLOS One, e investigador del Núcleo Milenio de Ecología y Manejo Sustentable de Islas Oceánicas (Esmoi) de la Universidad Católica del Norte, al igual que Friedlander.

Según Mathias Gorny, especialista en ecosistema de profundidad de Oceana y operador de ROV (vehículo de operación remota que bajó hasta 500 metros en los montes submarinos de Juan Fernández), cuando hace miles de años se levantaron las islas sobre el nivel del mar, como consecuencia de erupciones volcánicas, se formaron espacios que ocuparon larvas de peces, corales y crustáceos que llegaron con las corrientes marinas del otro lado del océano y de a poco formaron una fauna única.

“Considerando que la fauna marina se expandió, por lo general, de Asia hacia América, Juan Fernández es un lugar muy alejado de otras islas en el Pacífico (excepto de Desventuradas), lo cual podría explicar por qué el endemismo es más alto que en Pascua, que se ubica en la cercanía de otras islas polinesias”, dice Gorny.

No solo existe un aislamiento geográfico, sino que también físico, producto del movimiento de las masas de agua, señala Gaymer. “Estos lugares son sistemas aislados con muy poca influencia de las corrientes del continente. Lo que se genera ahí queda retenido, desde las larvas hasta los adultos.

Para Alex Muñoz, director de Oceana para Chile, el hallazgo es extraordinario y obliga a tomar medidas. “Como Juan Fernández posee tantas especies únicas, tenemos una responsabilidad como país de protegerlas para el mundo. Un parque marino fuera de la zona donde pesca la comunidad local sería muy apropiado para esta finalidad”.

La organización actualmente trabaja en la isla y su entorno, apoyando proyectos de desarrollo sustentable

Justamente, a partir de los esfuerzos desarrollados, el área ya cuenta con el parque marino Nazca-Desventuradas, que abarca una superficie de 297 mil kilómetros cuadrados y una red pequeña de áreas protegidas de 13 mil kilómetros cuadrados en Juan Fernández.

El Mercurio

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