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Dice que su libro, lanzado hace pocos meses, es una recopilación de información científica, para aclarar muchos mitos en torno a los monocultivos. Aquí habla con Revista LIGNUM, sobre sostenibilidad, agua, cambio climático y el futuro de los bosques

A José Antonio Prado –ingeniero forestal y master of science en silvicultura, de la Universidad del Estado de Nueva York–, quien actualmente se desempeña como asesor del Ministerio de Agricultura en temas relacionados con las negociaciones en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, le gusta dar respuestas completas, en base a datos y antecedentes con apoyo científico.

Esto fue lo que hizo en su libro “Plantaciones forestales: Más allá de los árboles”, lanzado con el apoyo del Colegio de Ingenieros Forestales, donde aclara muchos mitos en torno a los monocultivos y habla de los riesgos de los mismos si no son manejados de forma sostenible.

¿Por qué escribir un libro sobre plantaciones forestales?

Creo que las plantaciones forestales son extremadamente importantes, y veo por otro lado que hay una campaña fuerte en contra de las plantaciones. Muchas veces estas críticas no tienen una base técnica, a lo que se agrega que en la mayoría de los casos estas campañas son muy ideologizadas. Es por esto que pensé que era importante hacer una recopilación de antecedentes de todos los países en donde las plantaciones forestales son importantes, particularmente de los países donde los temas más críticos se han estudiado más que acá en Chile, como la relación de las plantaciones y el agua, las plantaciones y el suelo, las plantaciones y la diversidad biológica, entre otros.

Acá también se ha hecho alguna investigación. Por ejemplo, en el tema del agua, encontré que había bastante trabajo, pero otros temas no han sido muy tratados por los investigadores chilenos. Quise analizar este tema tomando la mayor cantidad de información que existe publicada y tratar de analizar cada uno de estos aspectos de la forma más imparcial posible, apegado a la ciencia.

Este libro fue una de las tareas que me impuse después de que salí de la FAO (fue director de la División de Evaluación, Manejo y Conservación de Recursos Forestales). Ahí me tocó muchas veces recibir a miembros de ONGs que iban especialmente a Roma a decir que cómo era posible que la FAO apoyara actividades relacionadas con plantaciones forestales. El libro no está destinado a convencer a estos grupos, porque ellos tienen sus ideas y no se van a convencer, sino que está destinado a personas que no tienen una idea preconcebida sobre el tema y están siendo bombardeados por información sesgada en contra de las plantaciones. Creo que es importante que tengan información con base científica para que se formen su propia opinión sobre el tema.

Riesgos y fortalezas

¿En qué aspectos los que se oponen a las plantaciones forestales están más equivocados?

En algunas cosas tienen razón, hay impactos negativos, pero en muchos casos distorsionan las cosas. Por ejemplo, en el tema de las plantaciones y la diversidad biológica. Asumen que siempre las plantaciones reemplazan al bosque nativo, lo que es falso. Es cierto que este tipo de situaciones aun ocurre. En países de Asia todavía se está cometiendo esa brutalidad de botar bosque nativo prístino para establecer plantaciones forestales. Yo siempre he estado en contra de eso y nosotros como FAO condenábamos eso. La FAO defiende las plantaciones forestales, porque son clave en la recuperación de terrenos degradados y esencialmente son clave para satisfacer una demanda creciente de madera a nivel mundial. La población mundial alcanzará a 9.000 millones de habitantes en el 2050 y se prevé un creciente aumento de la demanda de madera y papel. ¿De dónde va a salir esa madera? La manera lógica e inteligente de satisfacer esa demanda es a través de la producción más eficiente de madera en menos superficie, y eso se logra a través de las plantaciones forestales.

Tenemos una demanda creciente y si no aumentamos la producción inteligente de madera, en menos espacio, con más tecnología ¿qué va a pasar?, que toda esa demanda de madera va a ser tomada desde los bosques naturales. El mundo no va a dejar de consumir madera. Basta ver el informe que acaba de sacar la FAO hace unas semanas. El consumo de madera para energía, no estoy hablando de bioenergía, sino que de energía básica para los hogares, aumentó en los últimos 10 años. La gente va a seguir sacando leña de los bosques nativos si es que no tiene alternativas. Las plantaciones son una alternativa.

¿Hay suficiente disponibilidad de terreno para plantaciones en Chile?

Yo me baso en la información de Conaf, que es la que con su catastro lleva la información relacionada a la disponibilidad de tierras. Hay cerca de 2.000.000 de hectáreas de tierra disponible para plantar, repartidas en pequeñas superficies. A mi juicio el Estado debe hacer un esfuerzo adicional. No puede ser que el país eche por la borda esta cantidad de hectáreas que se pueden plantar para integrarlas a la producción. Son tierras que no tienen vegetación en este momento, pero de todas maneras viene el ataque. No falta el que dice que se va a perder la diversidad biológica ¿qué diversidad biológica? Si son tierras que no tienen nada en este momento, que en la mayoría de los casos se están erosionando.

¿Cuáles son los riesgos de los monocultivos?

Obviamente que son más riesgosos que un bosque con muchas especies y diverso, pero el monocultivo no necesariamente implica que habrá un desastre. Lo que genera los desastres es el mal manejo de esos monocultivos. Por ejemplo, hace unos días me tocó ver en Paraguay un desastre en una plantación de eucalipto. El ataque de una avispa mató cientos de hectáreas. Es el caso ideal para demostrar el desastre que puede acarrear un monocultivo y ciertamente que lo es. Pero el problema no está en el monocultivo.

El problema se genera cuando las plantaciones no son bien manejadas. La causa es el mal manejo. En este caso habían plantado cientos de hectáreas con un solo clon de eucalipto. La ciencia forestal básica dice que por lo menos se debería tener 20 clones.

En el libro hay varios ejemplos. Uno de ellos, es lo que pasó con el sirex en Australia, donde arrasó con las plantaciones de Pino insigne. También se debió a problemas de manejo.

Si bien es cierto que el monocultivo tiene un riesgo mayor, no necesariamente significa que sea un desastre, además que hay en la naturaleza ejemplos importantes de bosques en que predomina una especie. Un ejemplo son los bosques boreales de Norteamérica.

En Chile, establecer plantaciones de Eucalyptus globulus en zonas con menos de 600 mm. de precipitación es un ejemplo de mal manejo. Esas plantaciones son atacadas por insectos, crecen mal o sencillamente se mueren.

Agua y plantaciones

¿Y qué sucede con el efecto de las plantaciones en las cuencas?

Este es uno de los temas más sensibles en relación al efecto de las plantaciones en el medio ambiente. Está claro que estas tienen un efecto negativo desde el punto de vista de la producción de agua en relación a otros cultivos, pero no se puede hacer una generalización, diciendo que las plantaciones causan efectos importantes en la producción de agua. De acuerdo a los trabajos que revisé para el libro, se puede establecer un límite. Bajo los 1000 milímetros de precipitación las plantaciones tienen un impacto importante en la producción de agua, especialmente en los periodos secos, pero sobre los 1000 milímetros el efecto deja de ser importante, a menos que se trate de pequeñas cuencas totalmente cubiertas con plantaciones. Pero a nivel de grandes cuencas el efecto es mínimo o simplemente no existe. Por ejemplo, no creo que las plantaciones de pino y eucalipto hayan afectado los niveles del río Calle-Calle.

Ahora si estamos en una región con un largo periodo seco, como sucede al norte de la Región del Biobío, donde hay miles de hectáreas de plantaciones, ahí es muy probable que estas generen un impacto importante en el abastecimiento de agua a nivel de pequeñas cuencas. Está claro que habiendo poca precipitación, sobre todo en periodos secos, puede haber un impacto negativo y eso hay que manejarlo. El hecho de que exista un impacto negativo, no quiere decir que no se puedan establecer plantaciones, pero es necesario aplicar criterios adecuados, relacionados con la selección de especies, con la densidad de las plantaciones y con el manejo.

¿Cómo se puede controlar el efecto negativo de las plantaciones en las cuencas más pequeñas?

Haciendo un mejor manejo de las plantaciones en el paisaje. Que una empresa plante toda una cuenca sin dejar espacio, por supuesto que afecta negativamente la producción de agua, la diversidad biológica, el paisaje, todo. Para reducir el impacto de las plantaciones, especialmente en la producción de agua, es necesario generar un mosaico, con áreas destinadas a otros usos, con plantaciones de distintas especies y con plantaciones de distintas edades. Si uno maneja las edades y tiene áreas de bosques con distinto desarrollo, el impacto va a ser mucho menor.

Hay que poner más tecnología en el tema de la relación entre plantación y agua. No está totalmente estudiado. Según lo que señalan investigaciones realizadas en otras partes, particularmente Australia o Nueva Zelanda, si uno hace un manejo diversificando las especies, las edades, dejando la vegetación nativa en los causes o tratando de regenerarla cuando no existe, se logra que el impacto sobre el agua disminuya.

¿Las plantaciones forestales son sostenibles en el tiempo?

Las plantaciones mal manejadas no serán sostenibles. Si uno quiere sostenibilidad y que la productividad se mantenga en dos, cuatro o cinco rotaciones es fundamental hacer un tratamiento apropiado del suelo. También es fundamental tener claro cuanto
se le puede sacar al ecosistema sin comprometer la productividad. En la mayoría de los casos donde se produce una declinación en la productividad, la causa es el mal manejo.

El ejemplo más clásico ocurrió en las plantaciones de Pino radiata en Australia en la década del ‘60. El volumen de la segunda rotación cayó prácticamente un 50% en relación a la primera, lo que generó una enorme preocupación e importantes investigaciones para determinar las causas. Años después concluyeron que el problema se generaba porque se quemaban todos los desechos de la explotación y se perdían todos los nutrientes contenidos en la biomasa, que se iban a la atmósfera o quedaban en las cenizas, que después eran arrastradas por las lluvias hacia los cauces. Eso generaba un desgaste adicional del sistema, además de todo lo que significa sacar la madera. Con la cosecha se extraen toneladas de carbono, y también se sacan toneladas de nitrógeno, potasio, entre otros, que están contenidos en la madera. En una plantación de rápido crecimiento, el sistema no tiene la capacidad de abastecerse eternamente, por lo tanto el manejo es fundamental si se quiere mantener la productividad.

Yo veo con bastante preocupación, desde el punto de vista de la sostenibilidad de las plantaciones, el hecho de que se saquen todas las ramas y se hagan estos grandes fardos para la producción de bioenergía. No tengo claro si las empresas que están haciendo esto, han hecho el análisis de qué va a pasar en el futuro con la productividad de sus bosques. Estos desechos reintegran el nitrógeno, potasio, fósforo y otros elementos que están contenidos en la biomasa, pero si los sacamos del sistema lógicamente que se va a producir una deficiencia, ya que el proceso de regeneración del suelo desde su base es lentísimo.

La tarea del ingeniero forestal es fundamental. Debe saber cuáles son las potencialidades del sitio y manejarlo de forma adecuada.

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