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Con proyectos en España, Marruecos, Sudáfrica e incluso en Chile, esta tecnología, que ocupa nitratos de sodio y potasio, toma cada vez más fuerza. El principal productor a nivel mundial de la materia prima es SQM

Dentro de la inagotable gama de tecnologías y aplicaciones de las Energías Renovables No Convencionales (ERNC), hay una que quizá es aún menos convencional. Se trata de utilizar sal. Pero no cualquiera, sino de las conocidas como “sales solares” o termosolares, cuya materia prima se encuentra prácticamente sólo en Chile, en yacimientos pertenecientes a SQM.

A diferencia de los otros tipos de energía renovables, la solar tiene la capacidad de almacenarse por períodos cortos de tiempo para luego convertirse en electricidad. Y aquí es donde entran las sales solares, que logran una óptima eficiencia en este almacenaje, pudiendo guardar la energía hasta por seis horas (con una inversión razonable).

En términos técnicos, el nitrato de sodio y nitrato de potasio refinado (sales solares) se funden con el calor enviado por grandes espejos para luego almacenarse. “Este calor es liberado (en días nublados o de noche) al agregar agua fría al circuito, lo que genera un ‘súper vapor’ que hace que una turbina se mueva y genere electricidad”, explica Alfredo Doberti, gerente de Negocios y Marketing de SQM. El ejecutivo agrega: “El uso de sales solares es la única energía renovable que es predecible y controlable, que no depende del sol ni del viento.”

Ambos nitratos utilizados en esta tecnología se obtienen del caliche, mineral que SQM extrae en su operación en Nueva Victoria, en las cercanías de Iquique. Para hacerse una idea, anualmente, SQM produce alrededor de 1 millón de toneladas métricas de caliche y salmueras.

Proyectos. Si bien esta tecnología es aún cara para ser masiva, se estima que será muy importante en el futuro, ya que prácticamente todos los proyectos nuevos de plantas solares están contemplando este sistema de baterías mediante sales solares. “Independientemente de su costo, lo interesante es que en Chile poseemos los recursos naturales desde donde se extrae el mejor tipo de mineral para este fin. También existen proyectos que utilizan el mismo concepto de forma sintética, pero las sales naturales, a la larga, son más eficientes”, comenta Diego Lizana, director de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética (AChEE), quien ha visitado plantas de este tipo en varias partes del mundo.

Pero además, este tipo de instalaciones es más amigable con el medio ambiente. “Hay una relación inversa entre las plantas solares y la emisión de gases. Una planta de energía solar se ahorra medio millón de toneladas de CO2. Esta es una fuente de futuro para el desarrollo de esta tecnología. Se estiman 32 millones menos de CO2 producto de esta tecnología”, apunta Doberti, de SQM.

Actualmente existen proyectos en Sudáfrica, Chile, Marruecos y España, entre otros países. De hecho, la empresa española Abengoa, ha sido una de las más entusiastas con las sales solares. Kaxu Solar One es el nombre de la planta que esta firma tiene en Sudáfrica, cerca de la ciudad de Pofadder. La instalación entró en operaciones a principios de 2015 y tiene una capacidad de 100 MW, con 2,5 horas de almacenamiento en sales fundidas.

En el mismo país, pero en la ciudad de Upington, se inauguró en marzo pasado la planta termosolar de Bokpoort, construida por un consorcio liderado por las empresas españolas Acciona, Sener y TSK, más la sudafricana Crowie, con una potencia de 55 MW.

Ambos proyectos son parte del plan del gobierno de Sudáfrica para cumplir el objetivo de obtener hasta 17.800 MW de energías renovables para 2030.

En junio de 2014 se inauguró Noor I, una megaplanta termosolar ubicada en Quarzazate, Marruecos. La primera etapa está emplazada en 480 hectáreas, con una capacidad de 160 MW, para suministrar de energía a 135.000 hogares. Cuando estén operativas las cuatro etapas, en 2018, será una de las mayores del mundo, (580 MW de potencia).

Un poco más cerca está el Complejo Solar Atacama 1, de propiedad de Abengoa. Se trata de un proyecto para montar la primera planta termosolar para producción de electricidad directa de América Latina, en base a una torre de 110 MW con 18 horas de almacenamiento de energía térmica en sales fundidas. Sin embargo, por el momento, la iniciativa está retrasada, debido a los problemas financieros que ha tenido Abengoa a nivel mundial.

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