Fuentes nuevas ganan terreno y llegan al ciudadano de a pie. La electricidad extiende sus usos a la calefacción y el transporte

Energías Renovables no Convencionales ya son convencionales

Si bien las Energías Renovables no Convencionales (ERNC) -como eólica o solar- empezaron su ingreso masivo en 2016, este año fue su consolidación y ya no tienen nada de exótico. Hasta cambiaron de nombre: se les denomina Energías Renovables de Fuente Variable.

Este tipo de generación representa ya el 19% de la energía total del país (4.555 megawatts instalados) y va creciendo. De hecho, la gran mayoría de los 24 oferentes de la última licitación eléctrica -que adjudica 2.200 GWh/año de energía- ofrece este tipo de fuente.

Aumenta la importancia de los clientes libres

Un edificio puede ser un “cliente libre” y negociar directamente su contrato de suministro de electricidad con una generadora. Aunque fue en 2016 cuando se rebajó el límite para convertirse en “cliente libre” -versus el “cliente regulado”- desde 2 mil kilowatt/h (Kw/h) a 500 Kw/h, solo este año ha aumentado exponencialmente este mercado. Los “clientes libres” pactan directamente sus contratos y precios, así como los plazos de suministro.

Las razones, según los expertos, son varias. La primera es que como hay muchas generadoras eléctricas sin contratos, los precios de la electricidad están bajando ante esta mayor oferta de electricidad.

Por ejemplo, Colbún sumó en los últimos 12 meses contratos de suministro con clientes libres por más de 1.600 GWh anuales, totalizando casi medio centenar de nuevos clientes.

“El cambio en las condiciones de precio acelera procesos de renegociación de contratos eléctricos”, señala Felipe Givovich, socio de Quiroz & Asociados. “Los clientes libres están renegociando sus condiciones para acercarse a la realidad actual, cabe recordar que algunos de ellos firmaron contratos en torno a los US$ 100/MW en circunstancias de que ahora el precio de mercado está en torno a la mitad de dicho valor”, explica. Además de ello, los generadores y distribuidores se están acercando a los clientes regulados que tienen la posibilidad de pasar a ser clientes libres. Y ofrecen condiciones atractivas. “Por ejemplo, contratos de 3 a 5 años con precios en torno a US$ 50 o US$ 60 el MW/h”, detalla el socio de Quiroz & Asociados.

Se dejan de construir centrales a carbón

Las grandes compañías eléctricas que operan en Chile, como Engie, Enel y AES Gener, anunciaron que dejarán de construir centrales a carbón en el mundo y también en estas latitudes. Colbún, de la familia Matte, no hará la segunda unidad de Santa María, su última central carbonera.

Hay distintas razones para esto. Una de ellas es comercial: los precios de las energías de fuente variable (conocidas como ERNC), así como de los ciclos combinados (gas/agua) y algunas hídricas, son más bajos que las carboneras. Otra razón es que en la Unión Europa hay desincentivos para utilizar este hidrocarburo. En Chile, el bajo crecimiento de la demanda hace innecesario que por los próximos años se sume al sistema energía de base. Y como muchas carboneras en Chile readecuaron su tecnología para cumplir la norma de emisiones en los últimos años, no hay peligro de que estas plantas enfrenten una obsolescencia tecnológica en las próximas décadas.

Surge un nuevo concepto: “pobreza eléctrica”

En Chile, el 98% de la población tiene electricidad. Pero el país aún está lejos de la intensidad de uso que tiene la OCDE. Según cifras del Banco Mundial, el consumo por habitante de electricidad en el país es de 3.912 kilowatt por hora (kW/h), un tercio del consumo por persona de Estados Unidos y casi cuatro veces más bajo que Finlandia. Los países de la Unión Europea, por ejemplo, consumen por habitante 5.909 kW/h.

Felipe Givovich explica que una barrera para el mayor consumo era hasta ahora el alto precio de la electricidad, pero si la tarifa baja, también puede masificarse, en sintonía con políticas como menor emisión en calefacción. Según las distintas compañías eléctricas, hay un gran espacio para intensificar el uso de la electricidad, en especial en la calefacción y la electromovilidad.

De ahí que Enel Distribución apueste por buses eléctricos para el Transantiago, aumente su red de electrolineras (puntos de carga para autos eléctricos), que ya suman 16, con 15 de ellas en Santiago y una en Viña del Mar, e incluso fomente internamente, mediante ayudas, que sus empleados compren autos eléctricos.

Llegó el agua caliente solar

Hoy, el sol se usa para abastecer de agua caliente para la ducha o para lavar los platos. El Ministerio de Energía detalla que hay tres mecanismos para fomentar esto. Uno es para ingresos bajos y medios mediante un beneficio tributario para las empresas constructoras y ha permitido instalar equipos termosolares en 57.011 viviendas. Otro se aplica a los inmuebles de las personas afectadas por los desastres ocurridos entre 2014 y 2015 -terremoto en el Norte Grande, incendio de Valparaíso y aluvión en Antofagasta y Atacama-, que ha posibilitado equipar a 5.613 viviendas. Y hay otro subsidio para las viviendas sociales existentes, que ha beneficiado a 28.183 hogares.

Andrés Crisosto, de Abastible, dice que estos equipos pueden generar ahorros de hasta el 70% del gasto en agua caliente de cada vivienda. Esta empresa ha instalado equipos en 5.500 hogares desde Arica a Puerto Montt.

Escasez de hidroeléctricas de embalse

La campaña de “Patagonia sin represas”, contra HidroAysén, parece haberse hecho realidad y extendido para todo el país.

Hoy existen dos proyectos hídricos importantes, pero estos no tienen represas: Los Cóndores (Enel Generación) y Alto Maipo (AES Gener). El primero ha tenido dificultades con sus túneles y el segundo, con los bancos financistas y el contratista.

Para el futuro inmediato, Colbún tiene una iniciativa hidroeléctrica, el conjunto Guaiquivilo-Melado (más de 300 MW), en el Maule. Y hay dos que fueron recientemente aprobadas en el Comité de Ministros del Medio Ambiente, la central de pasada Nido de Agua (Pacific Hydro, de 125 MW) y Digua (casi 20 MW), que utiliza un embalse del mismo nombre que ya existe en esa zona de Parral.

El socio de Electroconsultores Francisco Aguirre explica que esta escasez de inversores en energía con agua se debe a que la baja demanda no posibilita grandes desarrollos.

Despegue de la energía solar domiciliaria

Aunque la posibilidad de instalar algún generador energético en la casa -principalmente paneles solares- existe desde que la ley lo permitió en octubre de 2014, este año marcó el despegue de este negocio. Según cifras del Ministerio de Energía, en octubre de 2016 había menos de 500 instalaciones en las residencias y este año ya van 1.515, casi la mitad de ellas (627) en la Región de Atacama.

Según señala el ministro de Energía, Andrés Rebolledo, “la generación distribuida es la próxima ola tecnológica a nivel mundial. Las proyecciones que tenemos apuntan a que en 2030 podría haber unas 50 mil conexiones de este tipo, y hacia el 2050, llegar a 150 mil, lo que muestra que tenemos un gran espacio de crecimiento”.

Aunque hay muchas empresas pequeñas que proveen de paneles solares, las eléctricas grandes entraron de lleno al sector. La europea Engie creó la filial Sunplicity, que lleva 50 casas con paneles y cinco empresas.

Rubén Escalona, gerente general de Sunplicity, detalla que ellos operan bajo la modalidad de leasing, de manera que el usuario no pague la inversión de instalar los equipos. Los paneles entregan la energía instantáneamente, conforme la producen, y lo que no se consume se inyecta a la red. La cuenta de luz de final de mes refleja el descuento de estas ventas al sistema eléctrico y del uso de la instalación. Normalmente, los paneles son capaces de abastecer el 80% del consumo de un hogar. “Si bien en Antofagasta o Atacama hay más radiación que en Santiago, en la capital hay mucha. Incluso hay generación solar en días nublados o con lluvia”, explica.

El Mercurio

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