El 85% de los árboles de la capital son introducidos, los cuales demandan mayor consumo de agua y causan más alergias

Al caminar por las calles de Santiago es mucho más probable encontrarse con un liquidámbar, árbol de origen asiático, que con un nativo Schinus molle o pimiento. Esto, porque en la capital existe una mayor representación de especies arbóreas exóticas que originarias, lo que, según expertos, generaría un impacto negativo en la economía del agua de la ciudad y también produciría más alergias entre los habitantes.

“Las proyecciones de cambio climático indican que la disponibilidad de agua para Chile será crítica, y dado que las especies exóticas proceden de regiones con climas diferentes al nuestro, requieren más agua para su sustento, lo que tendrá un impacto en el uso de este recurso”, dice Sergio Castro, científico del Centro para el Desarrollo de la Nanociencia y la Nanotecnología (Cedenna) y académico de la U. de Santiago de Chile (Usach). El investigador realizó un estudio de diversidad arbórea y encontró que solo el 15% de las especies de Santiago serían originarias.

Concuerda con él Claudio Soto, director del Centro de Investigación para la Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello, quien agrega que la proporción actual también representa un problema de salud pública, pues los árboles exóticos producen más alergias. “A diferencia de los originales del bosque nativo, que son mucho menos alergenos, los exóticos generan gran cantidad de polen”, asegura.

Un pequeño aumento

En el Ministerio del Medio Ambiente no manejan datos sobre el tema, pues aún no se efectúan estudios similares, dice Alejandra Figueroa, jefa de la División de Recursos y Biodiversidad de esa cartera, quien explica que la situación tiene que ver con un diseño paisajístico. “Efectivamente, hay especies exóticas que transmiten enfermedades o que atraen insectos y otras que no, por lo que tenemos que evaluar todos esos elementos para tener una posición amplia respecto del beneficio de especies nativas por sobre especies exóticas”. Y agrega: “Desde ya sabemos que requieren más cuidado y que eso puede impactar a futuro la disponibilidad de agua, lo que va a requerir ponerle atención a este elemento”.

El profesor Jaime Hernández, de la Facultad de Ciencias Forestales y Conservación de la U. de Chile, aclara que, según sus mediciones, la presencia de especies originarias habría aumentado en los últimos doce años, pero no con la fuerza suficiente. “En 2002, el 4% de los árboles eran chilenos, pero que ahora tengamos el 15% sigue siendo poco”. Esto, si lo comparamos con otros países de Europa, donde el porcentaje es de 50%, comenta el experto.

El Mercurio

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.