Expertos dicen que recursos se deben concentrar en controlar los siniestros más dañinos

“De aquí a febrero serán días de riesgo extremo en la zona centro del país”, desde el sur de O’Higgins hasta el norte de La Araucanía. Ese es el diagnóstico que elaboró la Corporación Nacional Forestal (Conaf) al identificar las áreas de mayor riesgo de incendios forestales para la temporada 2017-2018.

Se trata de la misma zona que el verano pasado fue devastada por los megaincendios que se desataron a principios de enero y que tras semanas de estar activos arrasaron con más de 500 mil hectáreas —entre ellos el pueblo completo de Santa Olga (VII Región)— y provocaron la muerte de dos bomberos.

Cuatro son los factores que considera Conaf para definir el nivel de riesgo: temperaturas máximas, humedad relativa mínima, precipitaciones de los últimos 120 días y el estado de la vegetación.

Según se prevé, la vegetación creció en la zona tras la lluvia de invierno y en los meses de mayor calor se secará con facilidad transformándose en un elemento de fácil combustión. Las temperaturas promediarán los 30 grados y en el verano se registraría el fenómeno de “La Niña Débil” provocando sequía por déficit de precipitaciones.

La evaluación se extiende hacia los meses de abril y mayo con alertas para la zona centro sur y Magallanes, donde se registraría “una condición más favorable para el desarrollo de incendios forestales y una probable extensión de las operaciones”. Esto último porque las temperaturas máximas para la zona austral entre diciembre y febrero serán más altas que los 16 a 20 grados habituales.

“Los incendios en zonas silvestres son un problema porque todo indica que serán cada vez más severos. Claramente mientras más combustible exista, mayor será la magnitud de los incendios. Si se tiene un año lluvioso donde se genera más biomasa, esa biomasa será el combustible”, advierte el académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la U. Adolfo Ibáñez (UAI), Pedro Reszka.

Drones nocturnos

Conaf asegura que se han tomado todas las medidas para actuar ante un escenario extremo.

Por ejemplo, adelantaron la temporada de reclutamiento de brigadas terrestres y aumentaron el número de ellas (en total serán 207 brigadas con 2.783 voluntarios, 64 más que las de la temporada anterior). Además las dividieron en mecanizadas (con vehículos), para proteger viviendas, nocturnas y las tradicionales.

Incorporaron nuevas tecnologías usando “un sistema de aeronaves no tripuladas profesionales (tipo dron) para realizar televigilancia, que cuentan con un sistema infrarrojo para trabajar de noche y poder registrar el avance del fuego”.

A ello se suman otras aeronaves no tripuladas que vuelan sobre los 7 mil pies de altura (2.133 metros) y funcionan dentro de las columnas de humo “para ver con detalle el desarrollo del incendio”, y helicópteros con capacidad efectiva de carga de 8 mil litros de agua.

Estrategia de combate

Según los expertos, si bien los recursos anunciados son un avance, es vital replantear la estrategia de combate. “Estamos ante un problema que será más severo y tenemos que tomar las decisiones para mitigar ese problema”, dice Reszka.

Michele de L’Herbe, experto en emergencias, agrega que “el 99% de los incendios ha generado el 30% del daño anual porque no alcanzan a consumir 200 hectáreas (ha), y sólo un 1% de los incendios destruye la mayor cantidad de hectáreas”.

Tomando cifras de la temporada 2016-2017 —de la página de Conaf— dice que se registraron 5.217 siniestros, pero sólo tres fueron los más agresivos y consumieron casi 500 mil ha. Todos los datos, dice el experto, refuerzan “una suerte de mito sobre la cantidad de incendios y la intencionalidad criminal, pero la verdad es que, en números fríos, nuestro problema no es la cantidad de incendios sino cuán rápido se contienen aquellos pocos de rápida propagación y muy agresivos. Y nuestra configuración de combate no está preparada para esos pocos incendios que generan el mayor daño”.

Alcalde de Hualañé, Carlos Pucher: “Hay poca coordinación”

El 65% de la comuna de Hualañé (VII Región) se quemó el verano pasado, dice el alcalde Claudio Pucher, quien criticó “falta de coordinación” del gobierno central con las comunas. Aseguró que hace dos semanas convocó a representantes de la Conaf, Onemi y empresas privadas “para conversar qué estábamos haciendo, porque hay poca coordinación. Se sabe que puede venir una temporada compleja, con el mismo riesgo de la pasada”. Con recursos municipales hicieron un sistema de acumulación de agua de 60 mil litros, dos helipuertos, compraron tres teléfonos satelitales y trajes resistentes al fuego.

La Segunda

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