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Informe de la entidad alerta sobre dramáticos cambios para el mundo, los que tendrán efectos económicos, sociales y de salud, especialmente entre los más pobres

Menos pesca, menos agricultura y menos agua. Ese es el panorama que le espera a Chile en los próximos años debido al calentamiento global.

El aumento de la temperatura en el planeta, traerá consecuencias sociales y económicas que aún son difíciles de dimensionar y cuantificar, pero que deben moverse desde una discusión académica a ser parte de las agendas de los gobiernos y del sector privado para enfrentar este nuevo escenario.

Así lo muestra el informe «Bajemos la temperatura: Cómo hacer frente a la nueva realidad climática» presentado ayer por el Banco Mundial y que da cuenta de los efectos que el cambio climático tendrá sobre el planeta en los próximos años, considerando diferentes escenarios de aumento de temperatura.

El documento, que compila datos científicos de decenas de expertos, indica que «cada vez hay más pruebas de que el sistema atmosférico de la Tierra sufrirá un calentamiento cercano a 1,5°C por encima de los niveles preindustriales, debido a las emisiones pasadas y previstas de gases de efecto invernadero, y es probable que los impactos del cambio climático, como las olas de calor, sean ya inevitables».

De acuerdo al estudio, estos efectos «son graves, ya que se reducirían las cosechas, cambiaría la disponibilidad de recursos hídricos, las enfermedades alcanzarían nuevas proporciones y subiría el nivel del mar». Así, con un alza de 2°C, se hará mucho más difícil lograr metas como erradicar la pobreza y reducir la desigualdad. Si el incremento es de 4°C la posibilidad de alcanzar esos objetivos «se pone seriamente en duda», sostienen desde el Banco Mundial.

Chile y la región

De acuerdo al informe, América Latina deberá enfrentar grandes desafíos producto de este nuevo escenario. En Brasil, con un calentamiento de 2°C, y si no se toman medidas de adaptación adicionales, las cosechas podrían caer hasta 70% en el caso de la soya y hasta 50% para el maíz, al año 2050. Asimismo, la soya en Argentina declinaría en cerca de 25% al 2080.

La acidificación de los océanos, el aumento del nivel del mar, los ciclones tropicales y los cambios de temperatura «incidirán en los medios de vida costeros, el turismo, la salud, y la seguridad alimentaria e hídrica», especialmente en el Caribe.

Para Chile, la organización internacional prevé que los rendimientos de las cosechas de maíz se reducirían entre 5% y 10% y las de trigo entre 10% y 20% para el 2050, siguiendo un estudio de los académicos de la UC Francisco Meza y Daniel Silva.

Otro rubro afectado será la pesca. Según el informe, esa industria podría ver decrecimiento de hasta un 30% en las costa de Perú (uno de los países más afectados en esta actividad) y parte de Chile. Los peces se desplazarán a aguas más heladas, posiblemente al sur del país.

En tanto, los estuarios del Amazonas y del Río de la Plata tendrían una reducción del potencial de pesca de más del 50%.

Todos estos datos, indica la institución, amenazan la seguridad alimentaria de la región.

La seguridad hídrica también se verá muy exigida. Se prevé que en Santiago una reducción estimada de 40% en las precipitaciones tendrá un fuerte impacto en el abastecimiento de agua, especialmente si se proyecta que la población de la ciudad aumente cerca de 30% hacia 2030.

Amplias regiones se volverán más secas, incluida la Patagonia. Mientras, los glaciares se derretirían a un ritmo más acelerado, constituyendo un riesgo para las ciudades andinas.

Infraestructura

Para 2050, las inundaciones en la costa -producto de un aumento del nivel del mar de 20 cm- generarán pérdidas por US$ 940 millones en las 22 principales ciudades costeras de la región. Esto aumentará a
US$ 1.200 millones si el nivel del mar sube 40 cm.

El alza en el nivel del mar sería más aguda en la parte atlántica de América del Sur, en ciudades como Recife y Río de Janeiro. Por su parte, Valparaíso vería un alza de 55 cm (con un incremento de 4°C).
«Se necesita un cambio de comportamiento urgente», finaliza el informe.

Gobiernos se comprometen a nuevas medidas para contener efectos

«En el informe queda sumamente claro que no podemos seguir el camino actual de emisiones no controladas y en aumento».

Así lo sostiene Rachel Kyte, enviada especial para el Cambio Climático del Banco Mundial.
La ejecutiva postula que el desarrollo económico y la protección del clima pueden ser complementarios, pero «necesitamos la voluntad política para lograrlo».

En esta línea, el acuerdo entre Estados Unidos y China, sellado en la última cumbre de APEC, demostró la relevancia que el tema está teniendo entre los líderes mundiales.

En la iniciativa, China se comprometió a que sus niveles de emisiones alcanzarán su máximo en 2030 y desde entonces comenzarán a reducirse. En ese año, 20% de la energía producida por ese país procederá de energías limpias y renovables.

EEUU en tanto, reducirá sus emisiones para 2025 entre 26% y 28% con respecto a 2005.

La decisión china es vista como un plan a la misma escala de sus revoluciones política, cultural y de mercado.

De hecho, se estima que para lograr esas metas, el país necesitará construir mil reactores nucleares, 500 mil turbinas de viento o 50 mil granjas solares. El costo total se calcula en cerca de US$ 2 billones (millones de millones).

Cumbre en Perú

En diciembre se llevará a cabo en Lima la «Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático» 2014, donde mandatarios, incluida la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, discutirán sobre los avances en materia de reducción de gases de efecto invernadero y sobre cómo prepararse y adaptarse para hacer frente al nuevo escenario climático mundial.

De hecho, la adaptación que los productores agrícolas, pesqueros y otros tendrán que realizar en los próximos años será clave.

Francisco Meza, director del Centro de Cambio Global UC, indica que el tema «requiere bastante proactividad en términos de adaptación» y subraya que los cambios que se verán pasarán desde temas tácticos, como cambiar la época de siembra, a incluso ver una modificación del panorama agrícola chileno.

El experto señala que el sector agrícola ha mostrado bastante interés en el tema en los últimos tiempos y que, si bien ya existe un plan de adaptación, queda mucho por hacer e implementar.

df.cl

 

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