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La paralización de fuentes fijas industriales afectó ayer total o parcialmente a un 45% de las empresas socias de Asimet que tienen actividades productivas. Para hoy la Intendencia Metropolitana decretó preemergencia ambiental

Lo más importante es el impacto en la salud de las personas. Pero también, para tener en cuenta, una emergencia ambiental por contaminación tiene un costo de aproximadamente US$8 millones diarios para la industria de la Región Metropolitana.

Luego de más de quince años, la autoridad volvió a imponer drásticas medidas para paliar la alta contaminación que se ha registrado en Santiago.

Y la situación podría continuar, debido a que los pronósticos de lluvias no son muy optimistas. De hecho, para hoy la Intendencia decretó preemergencia ambiental.

Entre las medidas que se implementan en días de emergencia se cuenta la restricción vehicular para cuatro dígitos para vehículos con sello verde y ocho para autos sin sello verde.

A ello se suma la prohibición total uso de calefactores, la paralización de 924 fuentes industriales y la habilitación de cuatro ejes ambientales, cuyo uso es exclusivo para el transporte público. Esto último permitió aumentar en un 35% la velocidad del transporte público en estas vías y bajar en cerca de un 15% el flujo vehicular.

Así las cosas, el presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), Hermann von Mûhlenbrock, dijo que los costos de paralización de fuentes fijas industriales, esto es calderas o procesos, pueden tener efectos multiplicadores. Esto se grafica por ejemplo en una empresa que puede tener un número importante de fuentes en que todas cumplen los límites de emisión establecidos, pero que por no disponer de un muestreo actualizado ingrese al listado de paralización afectando la actividad completa.

El dirigente señala que una estimación de los costos de una emergencia puede construirse considerando que la Región Metropolitana representa el 48% de la actividad industrial del país, siendo el valor de la producción diaria en tal región de US$55 millones.

“Si se considera que existen aproximadamente 11.400 fuentes, una situación como la vivida este lunes con la detención de aproximadamente 1.800 fuentes implica, si se correlaciona directamente el número de fuentes con el valor de la producción diaria, el costo que podría exceder los US$8 millones”, sostuvo.

Y añadió: “La situación en alertas sanitarias, esto es pre-emergencias y emergencias por MP2,5 no ha respondido a un proceso de evaluación formal, ya que se ha utilizado la figura jurídica de establecimiento de medidas a la luz del Código Sanitario. Al respecto, el mismo listado utilizado para emergencias se ha divido en 3 grupos los que paralizan alternadamente”.

En tanto, la  paralización de fuentes fijas industriales afectó ayer total o parcialmente a un 45% de las empresas socias de Asimet que tienen actividades productivas, dependiendo de algunos procesos permitidos que siguen ejecutándose. El análisis excluye a las empresas de servicios y/o comercializadoras.

Así lo dio a conocer el presidente del gremio, Juan Carlos Martínez, quien aclaró que en el caso del sector metalúrgico metalmecánico las emisiones han bajado en forma considerable en los últimos dos años: “Acatamos y apoyamos la paralización de fuentes fijas de emisión, ya que la contaminación ambiental es un problema de salud pública que hay que enfrentar con urgencia y decisión. Sin embargo, en lo que respecta a nuestro sector, las emisiones han bajado de manera considerable al menos en los últimos 28 meses, ya que nuestra actividad productiva se encuentra en niveles mínimos”.

Mejoras

Actualmente, el Ministerio de Medio Ambiente trabaja en sacar adelante el Plan de Descontaminación de Santiago, que estará vigente a partir de 2016. Se contempla establecer una zona de baja emisión. En ese lugar estará permitido el ingreso de vehículos más limpios. Tanto transporte de carga como transporte liviano forman parte de las fuentes móviles que podrán tener acceso a dicho lugar.

“Aquellos vehículos que no cumplan con el estándar mínimo de emisión tendrán dificultad para ingresar a la zona de baja emisión”, anticipa el subsecretario de Medio Ambiente, Marcelo Mena. Añade que una de las características que está siendo evaluada para fijar esa zona de baja emisión está ligada a la densidad poblacional.

¿Hablamos del casco histórico de la Región Metropolitana?

“La zona de baja emisión todavía se está discutiendo en el contexto de la mesa de transporte del plan de descontaminación de Santiago”, responde Mena. Aún así, complementa que “podría ser el centro histórico y una extensión mayor a esta”.

Todo esto a partir de plazos que fije el Plan de Descontaminación de Santiago que será presentado a fines del presente año. Insiste que “aquellos vehículos que contaminen más no podrán entrar, porque estarán exponiendo a la gente”.

sustentare.cl

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