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La sanitaria ya está buscando posibles ubicaciones e iniciando los estudios para comenzar la construcción en el escenario de que se mantengan las temporadas secas en las zonas donde opera

Una visión crítica de la sequía en Chile tiene la sanitaria Esval, compañía controlada por el fondo canadiense Ontario Teachers’ Pension Plan Board (OTPPB) que atiende a unos 576 mil clientes en Valparaíso y a 202 mil en la Región de Coquimbo, a través de Aguas del Valle.

“La sequía es algo que ha venido para quedarse, es una situación de entorno con la que tenemos que vivir. Ojalá me equivoque, empiece a llover y volvamos a la situación que teníamos hace seis años”, comentó el gerente general de Esval y Aguas del Valle, José Luis Murillo.

En ese contexto, y anticipándose a la posible prolongación de temporadas secas en las zonas donde opera, la sanitaria está planificando la construcción de dos desaladoras, una en la Región de Valparaíso y otra en Coquimbo.

Murillo señaló, de todos modos, que han estado invirtiendo en construcción de pozos y en derechos de agua, pero estos últimos en algunos casos no los han podido hacer efectivos porque no existe el recurso. Añadió que el Lago Peñuelas, una de las fuentes de abastecimiento de Valparaíso, “no existe” y que el embalse Los Aromos -V Región- se encuentra en un nivel bajo.

“Cuando hacemos una mirada a cinco o diez años, tenemos que ir a soluciones más radicales. Si la situación continúa así, tendremos que ir a la desalación”, afirmó el ejecutivo español que desde hace un año está en su actual cargo y entre 2002 y 2005 trabajó en Aguas Andinas.

Esval ya está buscando emplazamientos y realizando los estudios para iniciar la planificación de la construcción de las desaladoras apenas sea necesario. “La desalación si bien es una gran solución, es cara y complicada desde el punto de vista de la operación y permisos ambientales. Pero creo que si queremos que nuestro servicio permita el desarrollo económico de la región, debemos tener la fuente para proveer agua”, sostuvo Murillo.

Según datos de la empresa, la inversión solo en construcción de una planta desaladora promedio sería de unos US$ 10 millones, aunque lo más costoso sería la operación por el uso intensivo de energía.

La firma también ha conversado con diversas compañías especialistas en el desarrollo de desaladoras, entre las cuales están la española Acciona y una israelita.

Actualmente, el costo promedio del metro cúbico de agua en las zonas donde opera Esval es de unos $1.000. Ese valor se encarecería con una desaladora. “Si las condiciones ambientales nos hacen ir a un sistema más caro, al final los usuarios tenemos que pagar la solución que nos haga falta”, indicó Murillo.

Explicó que existen diferentes modelos en el mundo para enfrentar esos costos, como “pagar a través de impuestos. Si hay que subvencionar a un usuario, que no lo haga la empresa, sino que el Estado diga a quiénes hay que subsidiar y les cancele la cuenta”.

Con la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), Esval está en medio de la definición de un proceso tarifario que entrará en vigencia en 2015 para regir hasta el 2020. Murillo indicó que las inversiones de las desaladoras estarán contempladas en esta fase, “pero la tarifa no la incluye a no ser que se haga la obra en el período tarifario”.

Respecto de las ubicaciones que están analizando para eventualmente levantar las centrales desaladoras, dijo que buscarán sitios que no generen rechazo de la población.

Sanitaria incrementa en un 40% sus inversiones

Cerca de $45 mil millones anuales pretende invertir Esval en optimizar sus operaciones en Valparaíso y Coquimbo. Ese monto representa un incremento de 40% respecto de las sumas que venían desembolsando en temporadas previas.

Según el gerente general de la sanitaria, José Luis Murillo, esta alza se produjo luego de que le plantearan al accionista principal -el fondo canadiense OTPPB- que estuviera de acuerdo con los planes para garantizar y mejorar el servicio.

Este verano, Esval enfrentó el derrame de aguas servidas en el Quisco, V Región. “Las probabilidades de que vuelva a ocurrir existen, pero son bajas. Hemos tomado medidas adicionales”, señaló el ejecutivo.

A mediados de 2013, también sufrió la rotura de una matriz en Valparaíso, lo que posteriormente redundó en que la Superintendencia de Servicios Sanitarios sancionara a Esval con dos multas, las que en total sumaron 1.000 unidades tributarias anuales. Ese problema, explicó el ejecutivo, se produjo por el estrés que afectó a una tubería de la compañía debido a las condiciones geográficas -está en medio de un cerro- y al desarrollo de la ciudad con construcciones que se realizaron sobre el conducto. También están invirtiendo en mejorar esta infraestructura y en revisarla para prevenir fallas, señaló José Luis Murillo.

sustentare.cl

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